El cubo de Rubik
MARCAPÁGINAS / 3 octubre, 2014

GUILLERMO BUSUTIL UN ESCRITOR SUEÑA QUE FUE NIÑO en una playa donde el agua le golpea el aire de los pulmones. En la orilla del juego, en la que la espuma escribe el destino, sin que sus padres se den cuenta de que la muerte es un descuido, el niño descubre que sin aire no es posible respirar libros ni escribir sobre lo que uno lleva dentro y desconoce. Un escritor alcanza el éxito y se olvida de sí mismo. No deja rastro. Tan sólo el eco que sueña un escritor que es un chico con una hermana loca con nombre de canción romántica, de tejedora de un amor que regresa tarde y convertido en otro. Un escritor que busca sus huellas en Goldberg Variationen de Bach interpretada por Glen Gould y en Wish you were here de Pink Floyd un universo secreto, una palabra cifrada para abordar el misterio y el abismo de escribir. Cada uno de ellos es un personaje y todos son el mismo. Porque Rodrigo Fresán construye un caleidoscopio sobre el universo literario, la travesía por el proceso de la escritura, la pregunta de cómo se le ocurrió a él, a los personajes, a usted, la…

Una luz al fondo
MARCAPÁGINAS / 15 junio, 2014

GUILLERMO BUSUTIL TE ESPERO DENTRO. Suena a cita de poeta. En la primera página en blanco, un beso en diagonal al final de la dedicatoria. Suena cinematográficamente a caligrafía anotada en el papel que alguien abre. Letra invisible frente a un coche oscuro detenido al otro lado de la lectura. Podría ser el romanticismo glacé de una frase con el rostro alzado y, en penumbra, unos ojos mirándote. Suena a la trampa de una puerta entreabierta ante la que uno se inquieta. A una frase símbolo y tópico inconfesable de los escritores que promocionan el avance de su libro frente a la querencia de sus lectores. Te espero dentro. Me gusta más pensar que lo susurra el lenguaje que empieza a desatar despacio, palabra a palabra, una historia que no se sabe. Como las que Pedro Zarraluki desovilla destensando tensiones, los nudos emocionales de unas vidas que no avanzan, aprisionadas por un lazo que las oprime, que las une a un destino del que es difícil desatarse o romperse. Unas vidas que esconden una luz leve al fondo de un espacio cerrado. Por eso, tal vez, su último libro se llama Te espero dentro y lo ha publicado Destino. Hay…

Contrariedades de la vida
MARCAPÁGINAS / 13 junio, 2014

GUILLERMO BUSUTIL EL ÁRBOL GENEALÓGICO DEL CUENTO  tiene tres profundas raíces madres. De ellas emana la fuerza de un género que persiste, a pesar del largo cierzo que sopló en las estepas del cuento sin editoriales en las que guarecerse y de todavía resistencia de numerosos lectores, como un roble o un olmo y cuya savia continúa alimentando las ramas más altas. Poe, Maupassant y Chéjov. Tres grandes maestros sin los que resulta muy difícil explicar el alma, las reglas, las atmósferas, la esencia del cuento. Conocer a estos autores es imprescindible para los que aspiran a hacerse un hueco en la narrativa breve. No sólo para forjar el conocimiento y la técnica, sino porque siempre es un gozoso viaje a través de sus vidas y de las numerosas obras en las que aprender la perfección del estilo, la variedad de registros, la peculiaridad de la mirada. Y precisamente esa maestría, ese objetivo didáctico, esa riqueza de la minuciosa relojería del orfebre, es lo que comparte con los lectores Paul Viejo, otro excelente cuentista, en el primer volumen de las Cuentos Completos de Antón Chéjov, publicadas por Páginas de Espuma. Un proyecto complejo y por entregas que ha exigido a…

Celebración de la vida
MARCAPÁGINAS / 25 abril, 2014

GUILLERMO BUSUTIL MORTAL Y ROSA, LA HORA VIOLETA, EL HIJO, son tres libros terribles y hermosos. Encierran un corazón roto por la pérdida del hijo. Francisco Umbral, Sergio del Molino, Michael Rostain descarnaron en sus páginas, impregnadas de LSD (lucidez, soledad, desolación), ese desgarro que conduce al abismo, al sufrimiento que algunas veces puede suturarse con la palabra como aguja. No es fácil enhebrar el hilo de la razón, a veces casi invisible, y traspasar los labios de la herida. Despacio, estirando el dolor que se pespunta y que sigue latiendo con intensidad bajo el envés del hilo. Hace falta que la palabra sea valiente, limpia, tensa, que también duela en sí misma. Y que, al enhebrarlo, convierta el hilo en amor, silencio y tiempo. De ese modo, el dolor terminará cicatrizando y la cicatriz se transformará en una piel nueva. Aunque siempre se vea, bajo el resplandor del agua y del sol, la cicatriz que fue dolor, el dolor que produjo la herida. Así lo cuenta, lo duele y lo sana con exquisita y siempre introspectiva literatura, Ricardo Menéndez Salmón en Niños en el tiempo, publicado por Seix Barral. CONOCEMOS A RMS ESCRITOR. La mirada haneke con la que…

La cremallera del amor
MARCAPÁGINAS / 31 enero, 2014

GUILLERMO BUSUTIL UNA VEZ ESCUCHÉ QUE LOS ESCRITORES ERAN COMO BOXEADORES. Su folio en blanco en realidad es de cuero duro y cuelga como un adversario que se le resiste. Cada nueva historia, todas, se adiestran en ese saco contra el que el boxeador faja su fuerza, el trayecto largo y en corto de sus brazos, el momento oportuno, el lugar exacto, la distancia precisa para asestar el golpe definitivo. Un boxeador perfecciona su estilo y lo dibuja frente al espejo, depurando sus movimientos, convirtiéndose en la imagen de una escritura en combate. Un boxeador se curte en lonas de tercera y de segunda clase. Pelea despacio, cuadrilátero a cuadrilátero, buscando acomodarse y crecer en su peso ideal, ganando confianza y premios que lo conducen al día donde la bolsa es más grande, el cinturón de campeón más dorado. Los escritores son como los boxeadores. Se lo escuché a un tipo que sabía de literatura, tenía la nariz rota y contaba historias con la agilidad de quién sabe mucho de escaparse de entre las cuerdas con una frase, con el baile del lenguaje y la mirada perdida sin estar sonada. LO HE RECORDADO en una de las primeras páginas de…

Una casa extensible
MARCAPÁGINAS / 22 enero, 2014

GUILLERMO BUSUTIL HACER MEMORIA ES COMO REGATEARSE a sí mismo contra la pared con la que uno juega al balón. Igual que hacía Antón Castro de padre joven. Un hombre de tierra en niebla y emigrante a la literatura que soñó en un banco de Zaragoza. La ciudad (que parece un puerto donde muchos lobos de mar se quedan como escritores y otros se hermanan en escalas desde la noche en la que, por unas horas, hacen ancla y plata) donde un joven Castro supo que la mejor jornada festiva era un día Tati. Azul, orillado contra los labios de su novia, escuchándola decir que iban a ser padres. Lo recordó, en un poema de cine francés, este escritor y periodista cultural que durante años escribió en delantal y tenía veinticinco años cuando le preguntaba su hijo. Entonces no le echaba cuentas al tiempo que le moriría un padre adoptivo de mujer ni a que su hijo mayor pudiese convertirlo en uno de los personajes de su libro Entresuelo, razón Mondadori. ME LO CUENTA DANIEL GASCÓN. Con distanciamiento y  la mirada curtida en la traducción de los días y de las vidas de otros, de una época donde él fue…

La nueva Gorgona
MARCAPÁGINAS / 16 enero, 2014

GUILLERMO BUSUTIL ¿EXISTE LO QUE NO APARECE EN GOOGLE? ¿Es la red una enciclopedia líquida o un laberinto que nos apresa? El Gran Hermano de Orwell se ha quedado viejo. Fue el último horizonte de la sociedad sólida en la que la presencia de la policía se intuía al otro lado de la normalidad de las cámaras de vídeo vigilancia urbanas, de los aeropuertos, de las estaciones. Nadie sabía que era posible el escaneo de sesenta millones de llamadas con los útiles informáticos en cuestión de segundos. Nos lo demostró Edward Snowden. Vivimos dentro de la modernidad líquida, fluida, sin fronteras, sin zonas impermeables a su escrutador seguimiento e identificación. Actos, ideas, pensamientos políticos, tendencias sexuales, la curiosidad intelectual, la búsqueda. Nada es inmune. Todo es rastreable. Está claro que la vigilancia no es el viejo triángulo de Dios. Su ojo se ha multiplicado en pequeñas miradas. El ojo de una araña, el peligro de la Gorgona. Internet, los cajeros automáticos, los móviles, los emails son los lugares comunes en los que desnudamos, sin saberlo del todo, nuestra intimidad. Cada transacción, cada pregunta, cada información indagada es una información acerca de nosotros. Son nuestras huellas dejadas libremente, muy difícil de…

El último cronopio
MARCAPÁGINAS / 10 enero, 2014

GUILLERMO BUSUTIL 2014 SERÁ CORTÁZAR, TODOS LOS CORTÁZAR. El hombre, el escritor, el amante, el militante comprometido, el soñador utópico, el viajero de la autopista, el articulista, el gato grande, la sombra entre la niebla, el jazz y la rayuela de los puentes, el púgil de largas manos lentas, el perseguidor de ese tal Lucas que anda por ahí, el tipo sentado en un café entre el canal de Saint Martin y République. Cortázar el de París, Cortázar el de Buenos Aires. La literatura marcada en un mapa con una casa tomada, la Cuba Cortazariana y las ciudades de España en las que viajaba a esconderse. 2014 será el año queremos tanto Cortázar y habrá congresos, exposiciones, libros, documentales. Pero no habrá clases magistrales, como las reunidas e impresas por Alfaguara con el título Clases de Literatura. Berkeley 1980. ESAS QUE A ÉL LE HUBIESE GUSTADO gustado dar bajo un árbol, rodeado de estudiantes y de cronopios y de famas, haciendo de las suyas y de las de otros. Charlas más de tocarse de cerca con la mirada y las palabras, aunque en el fondo tuviesen el sabroso tiempo interminable, irrepetible, encantamiento entre literatura oral, lecturas y la imaginación improvisando…

Una vida sin asfaltar
MARCAPÁGINAS / 3 enero, 2014

GUILLERMO BUSUTIL UNA INFANCIA NUNCA SE DESVANECE. Se guarda como un naipe de fútbol en una caja de latón, se abriga entre las páginas de un libro o se la duerme a oscuras en el altillo de la memoria. La infancia siempre tiene resaca de la primera pelea y polvo de las calles en las que se jugaba a policías y ladrones, sin saber que era la metáfora de los vencedores y los vencidos, de los que vivían por debajo de sus posibilidades y de los que estrenaban zapatos, películas, los viajes en coche al verano. La infancia es la conciencia de la frontera. Lo prohibido, lo deseado, lo temido, lo conquistable. Siempre hay una línea, una vida al otro lado, una ley que te deja fuera, un horizonte sobre el que uno ignora que será el lugar desde el que se responderá las preguntas del pasado, el extrañamiento frente a la vida y como personaje. Sobre todo, si uno es escritor que le escribe a sus sombras desde el futuro. Antonio Soler lo sabe. Lo viene haciendo en muchas novelas. Historias que se complementan o se entrecruzan, en las que la realidad duele y se enferma, se rueda y…

La chica del Rex
MARCAPÁGINAS / 22 diciembre, 2013

GUILLERMO BUSUTIL CADA CIUDAD TIENE SU LIBRO. También sus autores. Los nombres reconocidos de dos o tres generaciones que conviven, que se cruzan en la librería de un amigo, que se tutelan y un día se pasan el testigo. Sucede especialmente en las pequeñas ciudades. Esas que son como un bar en el que sabes que puedes encontrarte con ellos si necesitas perderte. Ciudades que son igual que un libro o una moleskine para llevar en el bolsillo, en la bandolera, en la mochila. Por eso, las ciudades pueden leerse. A través de sus monumentos, de sus escaparates, de sus calles, de la música de sus noches, de sus periódicos y de las vidas de estos protagonistas entre los que también hay pintoras, galeristas, editores, fotógrafos, cineastas y otras especies en peligro de extinción a causa del IVA. Una de esas ciudades es Zaragoza. Tiene un tubo. De copas, no de escritores. Aunque estos son la plata de su presente, sus relaciones públicas, sus guías más amigos. Ocurría con el gran Félix Romeo. Ocurre con el espléndido Martínez de Pisón, con Antón Castro, que es además un excelente periodista cultural. Y también con otros autores de ese corazón y sus…