Stevenson es una isla
MARCAPÁGINAS / 7 noviembre, 2013

GUILLERMO BUSUTIL CADA DÍA NO SE ABRE UN LIBRO. Cada semana las librerías devuelven un número vergonzoso de novedades sin vender y, a lo largo de la geografía nacional, alguna apaga sus luces y echa el cierre. La gente no lee. Ni siquiera las necrológicas que, por otra parte, también se están muriendo como género literario, como páginas de prensa, impar o par, según los apellidos del finado. Con este panorama, no es extraño que un Informe Pisa para adultos signifique nuestro país como un ejemplo de iletrados. Tampoco que los escritores se refugian en la Historia (es evidente que nunca ha funcionado como asignatura educativa a juzgar por los índices de venta entre lectores de edad adulta), en relatos sentimentales (parecen haber sustituido a los seriales radiofónicos), en el policíaco que siempre permanece, en el realismo social de la crisis (los sesudos son necesarios estadísticamente) y algunos, los pocos, en el humor. Ese género admirable, difícil, exigente, en el que no se milita, se nace. Es decir, hay escritores que vienen de fábrica con esta habilidad rara avis. Y uno de ellos es Alfonso Vázquez. Ya escribí y afirmé no hace mucho tiempo que viene marcado desde su nombre…