Julio Camba: El breve humor del periodista
CRÓNICA / 9 octubre, 2017

TONINO GUITIÓN En la presentación de esta edición Libros del K.O. señala que Julio Camba no creía en la inspiración, ni en las facultades de Periodismo, ni en el poder evocador de la naturaleza. Sabía que la columna de periódico es la medida de todas las cosas, y que todo lo que sucede en el mundo es susceptible de «acabar reducido a una superficie literaria de 150 centímetros» Aunque Kapuscinsky asegura que las malas personas no pueden ser buenos periodistas, sería más justo decir que, para simular ser un periodista adulto, es innecesario comportarse como un mono al que se le ha dado un palo. Julio Camba nunca causó mal a nadie deliberadamente, y todos sus amigos le amaban como a un niño o un ángel de la tierra. Cualquiera que le haya leído siente indefectiblemente el deseo de querer conocerle en persona y tomar un orujo con él. Según el escritor Pérez de Ayala fue lo que los franceses llaman un enfant terrible: el que por decir ingenuamente la auténtica verdad, pone de manifiesto y en ridículo las satisfacciones, hipocresías e histrionismos de las llamadas personas formales. A pesar de que este cosmopolita escritor opinaba que el nacionalismo era…

La música encambada
MARCAPÁGINAS / 3 julio, 2016

GUILLERMO BUSUTIL Tuvo siempre el maestro una estilográfica para trazar sinfonías de viaje, el aria de un instante de café o el tango de su mirada alrededor de todo lo que se llevaba al papel con aire de periodismo observador, furtivo y en fuga. No fue nunca Julio Camba una pluma al servicio de ninguna majestad. Tampoco un espía de esmoquin en Londres ni en Berlín, por donde anduvo siempre voltaireniano, de café en café. Igual que no ejerció de literato de prensa rebelde como Chaves Nogales. Más bien fue un tipo elegante, retratista de psicologías humanas y de ambientes, un gallego punzante al que le gustaba la vida en corto que fotografiaba con esa estilográfica impresionista de viaje, y hedonista en los caprichos de su trazo. También lo era  en su conversación. Tanto en casa Ciriaco donde comía a diario bajo la sombra de Valle-Inclán como en el bar del Hotel Palace de Madrid en el que hospedó siempre su personalidad y su sintaxis. Su magisterio es fundamental, al igual que el de Gaziel, el de Chaves Nogales, el de Pla, el de Delibes, el de Umbral y el de Alcántara, para aquellos que hacemos de la crónica y…

Siempre Constantinopla
COINCIDENCIAS / 2 noviembre, 2015

ENRIQUE BENÍTEZ Los libros que Edmondo De Amicis y Julio Camba escribieron en la gran ciudad turca presentan singulares y sorprendentes coincidencias «Asia a un lado / al otro Europa / y allá a su frente, Estambul». Los conocidos versos de Espronceda fueron vividos en carne propia por numerosos viajeros del siglo XIX y principios del siglo XX, sobre todo franceses, que acudieron a la llamada del Oriente en ese momento histórico de redescubrimiento de nuevas culturas que también, por ejemplo, traería hasta Andalucía a diversos escritores románticos. Teófilo Gautier, Pierre Loti, Edmond About o Marcelle Tynaire son algunos de los exponentes de esta pasión por la puerta de Oriente, la gran ciudad que aún hoy es la más poblada de Europa. Pero Constantinopla también se convirtió en foco de atención internacional en los primeros años del siglo XX, de la mano de la revolución de los Jóvenes Turcos y su papel decisivo en la suerte de los Balcanes, ya entonces un avispero que amenazaba el delicado equilibrio europeo. Hay que saludar con entusiasmo la edición que ha hecho Renacimiento de los artículos que nuestro inagotable Julio Camba escribió desde la gran urbe euroasiática desde diciembre de 1908 hasta marzo…

Lorca y Camba en Nueva York
COINCIDENCIAS / 8 junio, 2015

ENRIQUE BENÍTEZ Federico García Lorca y Julio Camba coincidieron en la Gran Manzana durante varios meses. Camba permanece hasta mediados de 1931, cuando se proclama la República en España y regresa. Lorca abandona la ciudad sin sueño en marzo de 1930. Una coincidencia que permite fabular sobre un posible encuentro, pero que sobre todo dio lugar a dos grandes libros, cada uno en su género. Mayo de 1929. Julio Camba, el periodista mejor pagado de la España de aquella época, llega a Nueva York. No es su primera visita. Ya estuvo en 1918, y escribió un conjunto de crónicas agrupadas y editadas bajo el título Un año en el otro mundo. Camba, que moriría en su residencia del Hotel Palace de Madrid en 1962, es sin duda el gran maestro del periodismo contemporáneo. Al parecer, un editor le encargó en cierta ocasión un texto de un día para otro. Camba entregó cuatro o cinco folios. «Discúlpeme, pero con tan poco tiempo no he podido ser breve», se excusó. Sus artículos son incisivas obras de arte, pequeños relatos que exploran los lados más ocultos de lo evidente, con precisión deslumbrante. Lorca llega a Nueva York el 25 de junio de 1929….

Corresponsal de lo cotidiano
MARCAPÁGINAS / 22 agosto, 2014

GUILLERMO BUSUTIL LA LITERATURA DE PERIÓDICO está en deuda con unos cuantos tipos españoles que fueron corresponsales para escapar de su misantropía. Da igual que su rechazo fuese al género humano o hacia el país en el que nacieron. Ellos necesitaban fugarse al mundo, convertir sus ojos y sus zapatos en las herramientas del flaneur que sólo intenta pasar desapercibido, al mismo tiempo que registra y da cuenta de las pequeñas cosas que suceden a su alrededor, sin que le afecten más allá de dos martinis. Esos tipos, periodistas de vocación en algunos casos mientras que en otros el oficio fue una coartada para escribir, viajar y comer, convirtieron sus crónicas en maravillosos bodegones sociales, en dagerrotipos de costumbres, en retratos expresionistas y en impresionistas paisajes de la pequeño-burguesa vida cotidiana. Hubo algunos que también se adentraron en el fondo de las ciudades que habitaron temporalmente para descubrir el verdadero espíritu político o las amenazas del porvenir detrás de las luces de los cabarets y del perfume del dinero. Chaves Nogales, Azorín, Corpus Barga, Pla, D’Ors, Ortega y Julio Camba son algunos de estos grandes cosmopolitas que abrieron ventanas en los periódicos nacionales de su época para que entrasen la…

El columnista risueño
ANÁLISIS , ENSAYO / 7 octubre, 2013

FRANCISCO GARCÍA PÉREZ La editorial Pepitas de Calabaza publica Mis mejores páginas, una antología del modo de mirar de Julio Camba, cuya lectura es un antídoto contra la mala leche que va comiéndonos el espíritu. Es cierto, como acaba de escribir Javier Marías, que los poderosos no sólo nos quie- ren arruinados y tristes: también avinagrados. Pues bien, la lectura del viejo periodista gallego Julio Camba (1882-1962), del que tantos consideran el padre de todos los columnistas de prensa, del tan olvidado un tiempo por su defensa del franquismo, es un antídoto contra la mala leche que va comiéndonos el espíritu: no un adormecedor opiáceo, sino una forma de mirar que busca la esquina, el detalle, el matiz, el enfoque preciso en una breve columna periodística para que la realidad no nos dé sólo arcadas, para que nos deje una media sonrisa al menos colgada de los labios. No son lo mismo las páginas mejores que las mejores páginas: en este libro Camba recopila sus páginas mejores, y sobre ello discurre en el prólogo: «Las otras son también bastante buenas, no se vayan ustedes a creer». Primera sonrisa. Sonreirá también el lector con las opiniones sobre ingleses, franceses, alemanes, yanquis….

Camba y la persistencia del «roast-beef»
ENSAYO / 8 enero, 2013

ALFONSO VÁZQUEZ Reino de Cordelia rescata Londres, uno de los libros más sagaces y divertidos del periodista gallego, que demuestra ser un auténtico naturalista de la fauna inglesa. Hace pocos años, leer a Julio Camba (Villanueva de Arosa, Pontevedra, 1884-Madrid, 1963) era cuestión de puro azar. El admirador del periodista gallego tenía que localizar gastados tomos de la colección Austral, de Espasa Calpe, en alguna librería de viejo, o hacer lo propio por internet. La editorial Reina de Cordelia, y su hermana, la editorial Rey Lear, ambas comandadas por Jesús Egido, han acabado con esta mala costumbre, la de que el mejor articulista español del siglo XX fuera una pieza de coleccionista. Después de La casa de Lúculo (Reino de Cordelia), Un año en el otro mundo (Rey Lear) y Playas, ciudades y montañas (Reino de Cordelia), llega el turno de Londres, una de las obras que le dieron más fama. Al igual que el libro dedicado a Alemania, Londres es una recopilación de artículos anterior a la I Guerra Mundial y recoge una selección de los 150 que publicó para el diario El Mundo cuando, en 1910, el joven Camba (26 años), cambió la corresponsalía de París por la…