Una metáfora pura
NOVELA / 10 agosto, 2015

RAQUEL ESPEJO Termina la trilogía de Jeff VanderMeer que comenzó con Aniquilación y siguió con Autoridad. El cierre no es tal, sino al contrario. Invita al lector a reflexionar sobre la historia con un planteamiento donde importa el camino, no el final Jeff VanderMeer ha resuelto en Aceptación esta trilogía que comenzó en Aniquilación y Autoridad. Perdón, dije ¿ha resuelto? Me he equivocado. No ha resuelto nada… o sí. Me explico: por fin hemos descubierto las sospechas que albergábamos en el primer y en el segundo libro, pero resolver, lo que se dice resolver, no lo ha hecho. Lo deja simple y llanamente abierto a la mente del lector quien deberá cerrar el libro con la duda y el concepto de que se ha leído toda una metáfora pura y deberá encontrar su referente fuera de la trilogía. Te da la llave, pero no te dice cuál es la puerta. Con ello consigue que la historia traspase los propios libros y se haga tan fantástica que pueda vivir fuera de ellos. Y esa característica puede ser absolutamente fascinante y extraordinaria para unos y un auténtico golpe seco cual mazazo para otros. Olvídense si buscan un dos más dos. La solución…