En el dulce patíbulo de Joyce Mansour
NOVELA / 25 abril, 2013

LUCAS MARTÍN Periférica publica Islas flotantes, el libro convaleciente de la poeta favorita de los surrealistas. Un espectáculo estilístico, fatal y vivo. Más allá del tópico de Cleopatra y de las desmembraciones de los cuentos rusos, la nariz, que se sepa, no es un valor en sí mismo. En el caso de la poeta Joyce Mansour no se sabe exactamente si el hecho de contar con una de las mejores y más cuarteadas narices de la historia de la literatura ha sido determinante en la construcción y, sobre todo, en la recepción de su obra, pero una cosa está clara: sin esa prodigiosa napia, gancho o punta su iconografía sería sin duda radicalmente distinta. En todas las imágenes que se conservan de la escritora, la nariz aparece como un mordisco definitivo. Joyce Mansour saliendo de una tumba. Joyce Mansour de perfil. Fumando. Altiva. Con todos los atributos de la musa epocal, y por tanto, dando lugar a equívocos. Entre otras cosas porque Mansour no se aviene, ni mucho menos, con una de esas bellezas frágiles y malcaradas que frecuentaban el grupo surrealista. La autora no representó el papel de Nadja, el prototipo femenino de Breton, sino el de uno de…