La tentación de existir
MARCAPÁGINAS / 12 mayo, 2018

GUILLERMO BUSUTIL La vida y el enigma es una puerta entornada a la nada. Un umbral anclado a la tierra y con algo de navío fantasma en el que intuimos que ni Dios, ni patria, ni tampoco el hombre incapaz de no ser extranjero de sí mismo en la duda, en el dolor, en el deseo. Vivir con estas coordenadas como guión de la existencia, como pulso del lenguaje con el que enfrentarnos a nuestros conflictos, a las facturas de la felicidad amontonadas en desorden, a las supersticiones que nos tientan y al corazón que nada tiene que ver con la paz de tu butaca preferida, es la esencia de la filosofía de Cioran. Las claves de su voz deshaciendo la sublimación, del ser que se trasciende desde sus valores. Sólo cuenta y prevalece su pesimismo intelectual acerca del hombre condenado al malditismo de la muerte, sin ninguna respuesta sobre la que construirse. Quiere decir Cioran con esto que todos somos unos farsantes, un desenlace de la conciencia abocado al fracaso. Está en todos sus libros pero es en Extravíos donde su voz solitaria, atormentada, brillantísima en su desesperación frente a la vida, es más nítida, más lúgubre al escoger…