Pensar con espíritu
MARCAPÁGINAS / 28 abril, 2014

GUILLERMO BUSUTIL HACE TIEMPO QUE LA FILOSOFÍA ES LA MARÍA DE LOS PLANES DE ESTUDIO. La «chica» fea a la que nadie saca al baile ni a la que declararle pasiones o amor eterno. Exceptuando a los tipos raros que encuentran en ella las respuestas que iluminan las sombras de las preguntas y una importante brújula que   nos orienta a vivir, a conocernos, a explorar los interrogantes y los caminos de ese enigmático y hermoso laberinto que es el pensamiento en sí mismo. Sin embargo hubo un día en el que la filosofía fue la medida del hombre y del intelecto, además de un valioso pasaporte. También hubo, y sigue habiendo, autores que combatieron los escollos de la desidia, el desconocimiento y la incultura convirtiendo la filosofía en una valiosa herramienta para andar por la vida y no caer en los abismos de lo cotidiano. Uno de ellos ha sido Fernando Savater, casi siempre brillante, didáctico, llano, rotundamente claro en sus reflexiones y planteamientos. No hace mucho nos regaló el hermoso libro Las ciudades y los escritores, acerca de su pasión por la lectura, y ahora vuelve con Figuraciones mías. Sobre el gozo de leer y el riesgo de pensar,…