Literatura dripping
MARCAPÁGINAS , NOVELA / 5 septiembre, 2012

GUILLERMO BUSUTIL HACE AÑOS DEFENDÍ EN UN LIBRO DE RELATOS la poética de que la literatura debía ser un drugstore. Un lugar abierto veinticuatro horas y que albergase la libertad plena de la escritura, su proceso, sus abstracciones, los diferentes mapas que orientan una historia. Cada escritor es un estilo, una voz que intenta reflejar esta idea. En cualquier caso, es habitual encontrar en la literatura voces y estilos que se entrecruzan o se mimetizan; que mantienen un vínculo con la tradición, que la olvidan o la reinventan desde una pretendida originalidad rupturista. Igual que se encuentran riesgos que sueñan otros autores decididos a ser ellos mismos, a retarse sin acomodo o a seguir los pasos de Joyce, de Benet y de Julián Ríos entre otros. Los que optan por esta última experimentación han de saber que escribir desde los márgenes es una elección difícil. Por un lado requiere mucho dominio y un talento sobresaliente, y por otro demanda un exigente proceso de depuración y madurez que impida que el objetivo se diluya en un juego de referencias y disgresiones, que es necesario filtrar y macerar. No obstante hay ocasiones en las que aparecen interesantes intentos, aproximaciones con sugerentes destellos…