El dedal de oro
MARCAPÁGINAS / 11 septiembre, 2016

GUILLERMO BUSUTIL Tres naipes tiene la vida: corazones, tréboles y espadas. Las copas son cosa de la noche y de un rato. No se juegan a una carta el amor, el drama ni la suerte. Tres naipes en la bocamanga es lo que llevan los magos y también los pícaros. Dos tipos humanos cuyo éxito radica en que ningún ojo les pille el triunfo de su truco. Está llena la Historia de sus literaturas y hazañas pero siempre aparece una vuelta de tuerca que los enriquece y nos los acercan con una nueva sensibilidad que nos sorprende y nos conmueve entre la risa, la reflexión, la mueca y la empatía. Es lo que sucede con el antihéroe de El azar y viceversa, la espléndida, si no la mejor novela de Felipe Benítez Reyes. El padre putativo, que no de sangre ni de cabello pelirrojo, de Antoñito Escribano, el Rányer, Padilla, Jesús y el último Toni –nombres de un road movie existencial que nunca se subió a bordo de un Dodge Dart rojo– artífice de una supervivencia pie grande, pie chico, frente a los golpes, carambolas y matutes de la vida y de los efectos de las adversidades y la fortuna….