El porvenir ya es hoy
NOVELA / 28 mayo, 2012

FRAN ROMERO / JOSÉ LUIS GARCÍA GÓMEZ Alejado del futuro, entelequia a la que William Gibson (1948) parece haber renunciado, en un giro apropiado para el padre fundador de aquella cosa futurista que se llamó cyberpunk – «¡No future!»-. El autor de Neuromante se ha instalado en la apatía de un presente anodino y sin esperanzas, que es el que retrata en Historia cero (Ediciones Plata / Urano, 2012), cierre de la llamada Trilogía de Bigen, compuesta por las precedentes Mundo espejo (Minotauro, 2004) y País de espías (2009). Aquí no hay ni una triste guerra espacial, solo un tiempo presente gemelo al nuestro, suerte de ruido blanco que Gibson relata en un ascético ejercicio de renuncia de su maravillosa prosa barroca, como si no pudiera arrancar ninguna descripción hermosa del hoy. Capítulos y frases cortas, casi un reflejo del tiempo Twitter –por cierto, el de Gibson es un poco rollo, la verdad–, dan forma a esta novela de espionaje industrial con alma de thriller conspirativo. En zonas oscuras Los personajes de Historia cero son espías drogadictos, seres rotos que se mueven por una inercia que ellos mismos desconocen, personajes que se rigen por un código de honor que se…