La violencia como rutina
ENSAYO / 22 enero, 2014

MIGUEL FERRARY El final de la Segunda Guerra Mundial no es la famosa imagen del beso en Time Square y la alegría. Es el comienzo de una etapa de supervivencia y constatación del horror, como se recoge en Continente Salvaje (Galaxia Gutenberg), una obra poderosa y contundente del historiador Keith Lowe, que se adentra en la dureza de los años de la postguerra. Los cañones callaron. Las sirenas de aviso de los bombardeos dejaron de sonar y el polvo de las explosiones empezó a disiparse para mostrar un continente arrasado, destruido y lleno de escombros. La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto cruel, mil veces estudiado y que seguirá siendo estudiando. La barbarie alcanzó cotas casi incomprensibles para el ser humano. Pero la firma de la rendición de la Alemania nazi y sus aliados no supuso el final de las penalidades, sino el comienzo de una reconstrucción larga y compleja, que dejaría también muchas heridas y sacaría a la luz sus devastadoras consecuencias. Esos años posteriores a la firma de la paz son el motivo de estudio por parte de Keith Lowe, plasmados en Continente Salvaje (Galaxia Gutenberg), un libro imprescindible para entender la postguerra y sus consecuencias, una de…