Interior burgués
NOVELA / 22 agosto, 2014

RICARDO MÉNENDEZ SALMÓN Anne Serre y su relectura del clásico ¡Ponte, mesita!, un libro publicado recientemente por la editorial Anagrama. Como el armario de las pesadillas, también el cuento tradicional esconde presencias. Su resistencia al tiempo y a la mutabilidad del gusto, el hecho de haber logrado sobrevivir a generaciones de lectores y sensibilidades de muy distinto cariz, la evidencia de su fecunda capacidad adaptativa quizá no resulte ajena a esta afinidad que guarda con lo sorprendente. Resulta obvio que el cuento tradicional ha mostrado una gran pericia para la metamorfosis, una capacidad para convertir lo blanco en negro, la felicidad en drama o la moraleja en iconoclastia, pero que al tiempo jamás ha renunciado a proyectar su fuerza conformadora, esa casi mágica circunstancia que conmueve resortes profundos del acervo emocional. Cercano así al mito por su pretendida dimensión ejemplarizante, el cuento tradicional atesora pasadizos que conducen sin embargo al otro lado de las cosas. Basta desviar ligeramente el punto de vista para que las seguridades del lector se disuelvan en un mundo en ocasiones perverso. El niño, entonces, se aproxima al adulto; los velos más sagrados se desploman sin remedio; las edades se mezclan en un crisol pavoroso; el…