Supervivencia en un mundo helado

5 septiembre, 2012

ALFONSO VÁZQUEZ

Si una de las claves para que un relato sea bueno es su capacidad para transportar al lector al mundo que describe, sea este real o imaginario, Encender una hoguera, de Jack London, es un cuento redondo por su capacidad para conducir de la mano al lector, página a página, a un paisaje helado junto al río Yukón, en las inmensidades de Alaska y a la nada confortable temperatura de 60 grados bajo cero. El escritor norteamericano lo consigue casi desde las primeras líneas de este, su cuento más renombrado, cuando da comienzo el imprudente viaje del protagonista, quien en lo más crudo del crudo invierno, acompañado por un perro, pretende llegar en pocas horas al campamento de sus compañeros, donde le aguardarán el calor de una hoguera y la satisfacción de haber superado un reto que nadie le aconseja seguir.

El autor de La llamada de la selva y Colmillo Blanco escribió en 1902 una primera versión de este cuento para una revista infantil y seis años más tarde lo rehizo hasta darle su aspecto definitivo, dirigido a un público adulto. Y el resultado final es un relato con el que todo lector que no conozca a London debería comenzar, al ser prácticamente un compendio de su estilo y su mundo narrativo. La lucha implacable entre el hombre y la Naturaleza, los parajes inhóspitos de un mundo helado sin descubrir, la épica y la relación con los animales, reflejada en este cuento en un perro que es un portento de construcción literaria… todo está condensado en este relato en el que la angustia y el frío parecen crecer a medida que pasamos las páginas.

No podemos olvidar aquí el excelente acompañamiento de las ilustraciones del madrileño Raúl Arias, que ha sabido plasmar con acierto toda la fuerza de este inolvidable cuento, recuperado ahora por Rey Lear.

FICHA
Encender una hoguera
JACK LONDON
REY LEAR
15,95 €

Pocos relatos resumen con tanta perfección el mundo aventurero y salvaje de Jack London como Encender una hoguera. Escrito originalmente en 1902 para una revista dirigida al público juvenil, su autor lo pulió y modificó hasta ofrecer su versión definitiva en 1910. Esta historia de un hombre y un perro que avanzan al atardecer por un bosque nevado, a sesenta grados bajo cero, guarda muchos paralelismos con Colmillo Blanco y La llamada de la selva, las dos novelas más populares de London, pero aquí incorpora un matiz que en ocasiones se acerca al terror.

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