Retrato de la clase media inglesa

22 octubre, 2011

Javier García Recio

No tendrá mejor acompañamiento Julian Barnes para impulsar la mercadotecnia de su último trabajo aparecido en España, Pulso, que el anuncio de haberse hecho con el premio Man Booker, un prestigioso reconocimiento inglés que ya tiene escritores como Salman Rushdie, J. M. Coetzee o Margaret Atwood, entre otros. En todo caso, Pulso, que está llegando a las librerías españolas en estos días de la mano de la editorial Anagrama, supone una admirable colección de catorce relatos cortos, muy ingleses, lo que cabe decir, muy preñados de ironía, de sutileza, también de cierta ambigüedad en muchos casos y de ese retintín mordaz y guasón con que Barnes retrata a la clase media británica, inglesa especialmente. En este libro de relatos el bocado más sabroso al gusto literario es leer como Barnes es un observador perverso de la meticulosidad y la pedantería de los hombres de ciudad, de sus pequeñas y grandes miserias, de sus exagerados rasgos de dignidad, de su dependencia al amor que se fue, de la desesperanza que lleva al olvido.

Barnes, que ha escrito novelas de amplio recorrido como Inglaterra, InglaterraArtur & George, demuestra en este libro que también es un maestro de las distancias cortas. Sin duda el pequeño relato es un escenario que le va al ingenio rápido y perspicaz de Barnes. Le saca partido. Ya lo hizo hace años con Al otro lado del canal, otro buen ejemplo de maestría en pequeñas dosis, de que es un fino estilista en la captación de esos detalles, de esas pequeñas intimidades que le permiten escenificar un escenario mas amplio de relaciones humanas.

La ironía, la sagacidad está garantizada en los cuatro relatos titulados En casa de Phil y Joanna. Son cuatro conversaciones de un grupo de matrimonios ingleses tras una cena amistosa, que discuten con un amplio repertorio de temas donde la sugerencia, la doble interpretación, la mordacidad y el retintín permiten unos diálogos deliciosos. En esas cenas se habla de la avaricia de los banqueros, de los problemas de Obama, de los efectos del calentamiento de la tierra, de la adecuación de las calles de Londres para los autobuses articulados en lugar de los de dos pisos, de si es bueno «mantener nuestra entrañable libra o sumergirla en el sucio y foráneo euro», y van derivando a otros más cercanos como el sexo, la impotencia, la proximidad de la muerte o el hastío matrimonial. Barnes es un maestro en el retrato de estas intimidades. Lúcida igualmente El mundo del jardinero, la guerrilla soterrada y silenciosa de un matrimonio sin hijos y sin pasión dedicado a frustrar el uno al otro sus deseos de convertir el espacio contiguo a la casa en huerto –él– o en jardín –ella–.

En la cama con John Updike dos viejas escritoras que ha compartido juntas una carrera literaria similar de tono menor, comparten confidencias, desvelan viejas mentiras y mantienen otras, que es como mantener su pequeño reducto a prueba de la curiosidad la amiga. Conmovedora Las líneas del matrimonio donde un afligido viudo vuelve a la pequeña isla donde solía ir de vacaciones con su esposa tratando de aplacar el dolor pero se da cuenta que «él no dominaba al dolor, el dolor lo dominaba a él». El retratista, un cuento de desahogo donde un pintor sordo que se gana la vida retratando a personalidades en los países de la América colonial culmina su carrera burlándose de un cretino que quiere para la posteridad un retrato que realce una dignidad de la que carece por patán. Es una pieza divertida. Carcasona, con tintes de relato histórico, dibuja a Garibaldi, el libertador, obsesionado por espiar a su esposa infiel primero con un telescopio y después directamente. El último cuento, Pulso, que da nombre a la colección, es quizás el más sutil de ellos, el más completo. El hijo recientemente divorciado, que vuelve a casa para cuidar a su madre que padece una enfermedad neuronal motora.

Una colección en suma construida con calidad, talento y brillantez.

FICHA

Pulso
JULIAN BARNES
ANAGRAMA
17,90 €

Un agente inmobiliario divorciado inicia una relación con una camarera extranjera; dos escritoras mayores comparten giras de conferencias y una larga amistad; un hombre regresa a la isla donde pasó días felices con su esposa; un pintor se venga de un cliente; un hombre queda fascinado por una mujer con una enfermedad que la obliga a llevar guantes… Julian Barnes nos regala una nueva muestra de su talento en esta colección de cuentos.


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