Recuerdos de Persia

18 marzo, 2012

La autora iraní Marjane Satrapi aborda la realidad de la mujer iraní en este cómic.

Un fotograma de la adaptación al cine de 'Persépolis'.

JUAN CARLOS HIDALGO

Con escasa regularidad aparecen historietas que, por su conmovedor tratamiento y enfoque humano de la tragedia, traspasan las fronteras del círculo de aficionados al cómic. Fue el caso del documental relato del holocausto nazi Maus (distinguida con un premio Pulitzer), o de Paracuellos, donde Carlos Giménez relata su dura infancia en los colegios de Auxilio Social en la España de postguerra.

La galardonada Persépolis, de Marjane Satrapi, detalla la historia reciente de Irán denunciando el régimen extremista de su gobierno y dando una imagen más real de la mujer iraní.

Marjane nace en Rasht, una población próxima a las costas del Mar Caspio, el 22 de noviembre de 1969. En su familia, de costumbres moderadas dentro del islamismo, se encuentran antepasados como el último rey de la disnastía Qadjar de Irán, un primer ministro de Persia y la primera mujer en conducir un coche en el país. Con 10 años es testigo de la revolución islámica que acabó con el reinado del sha de Persia y vivió como encarcelaban y ejecutaban a familiares y amigos. En 1984, cuando estalla la guerra Irán-Irak, sus padres deciden trasladarla a Austria. Una vez finalizada la guerra, y tras cinco años de intentar adaptarse a un país extraño, regresa a Irán y se matricula en el instituto de Bellas Artes de Teherán, donde tuvo que recibir clases de anatomía con la modelo tapada de los pies a la cabeza con un chador.

Marjane cuenta cómo unos guardianes de la revolución le llamaron la atención por correr, ya que «provocaba movimientos indecentes de las nalgas» y añade que la imagen de la mujer iraní ha sido muy dañada por películas como No sin mi hija, porque en su país la mitad de las mujeres fuma, conduce y se divorcia.

Cansada del intolerante régimen social Marjane se marcha a Francia, donde entra en contacto con una agrupación independiente  de autores de cómic que le ofrecen su apoyo. La autora dice que no sentía una necesidad psicológica de explicar su historia pero que tenía un deber para con su país. Persépolis se editó tras ser rechazada por varias editoriales.

La obra, estructurada primeramente en cuatro álbumes, ha vendido más de 30.000 ejemplares en Francia, ahora se puede adquirir en un solo volumen en cartoné o en rústica. El estilo gráfico recuerda los dibujos infantiles y está claramente influenciado por las miniaturas persas, el arte oriental y el expresionismo alemán. Marjane cree que «el cómic está a medio camino entre la literatura y el cine… en el que existe un Terminator pero también un Almodóvar».

La película, un reto.

La adaptación del exitoso cómic a la gran pantalla no podía hacerse esperar, pero para poder mantenerse fiel a la visión original Marjane ha codirigido la cinta, dejando constancia de sus preferencias cinematográficas: el neorealismo italiano y el expresionismo alemán, y tomando partido en cada paso del proceso fílmico.

De esta manera la película se ha realizado en dibujos animados en blanco y negro (más evocadores y expresivos) ya que, según la dibujante, «con actores reales  se habría convertido en una historia exótica de gente que vive en un país lejano», y añade: «La película no juzga. Ésta no es una película política con un mensaje que vender. Sin embargo, si el público occidental acaba por considerar a los iraníes como seres humanos, y no como como funtamentalistas islámicos, terroristas, entonces sentiré que he hecho algo».

En los créditos del filme se pueden leer nombres curiosos, como el de Catherine Deneuve, que pone voz a la madre de Marji en la versión original, o Kathleen Kennedy, productora de Spielberg, que facilitó su distribución en EEUU. Persépolis, la película, ganó el premio del Jurado en el Festival de Cine de Cannes de 2007.

FICHA
Persépolis (Integral)
MARJANE SATRAPI
NORMA EDITORIAL
25 €

La historia comienza cuando Marji, como se presenta al principio de la obra, tiene 10 años y en el colegio es obligada a cubrirse con un pañuelo. Persépolis muestra los cambios vividos en Irán tras la revolución islámica desde la mirada inocente de una niña. La diferencia de clases, la marginación de la mujer y el fanatismo religioso se unen a la desbordante imaginación de la joven que, al ver a su abuela con dolor de rodillas, quiere ser profeta para prohibir que las ancianas sufran. Marji conversa a diario con Dios, que se le presenta como un hombre de largas barbas canosas.

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