Raquel Cusk: La que escucha

1 noviembre, 2018

RICARDO MENÉNDEZ SALMÓN

Rachel Cusk cierra con Prestigio su trilogía del diálogo como destilado de la vida. Esta entrega muestra a la autora de origen canadiense en la plenitud de su arte, consagrada a exprimir la fórmula de la que ya se sirvió (entrevistas exhaustivas, escuchas pacientes, incursiones en las pruebas y métodos que adopta la supervivencia cotidiana).

Una mujer camina por una playa nudista en la que sólo hay hombres. Tras penetrar en el mar flota entre las olas, dejándose mecer, suspendida entre el cielo y la tierra. Un hombre grande y gordo, «desnudo como un dios», se acerca a la orilla, amenazador y burlón, y orina mientras observa a la nadadora con una mezcla de seducción y crueldad.

Así concluye Prestigio, tercera entrega de los viajes alrededor de la palabra de Faye, el personaje con el que Rachel Cusk nos sedujo en A contraluz y nos enamoró en Tránsito. Con esta visión entre lo onírico y lo brutal, de un notable impacto, se cierra una pesquisa que nos devuelve a Cusk en el territorio predilecto de sus afanes y búsquedas: el diálogo como destilado de la vida.

La escritora Rachel Cusk.

A riesgo de resultar reduccionista a la hora de abordar la obra de una escritora tan poco dogmática, tan ambigua y en ese sentido tan vivificante como la que nos ocupa, cabe contemplar en esa imagen de clausura, alejada del tono realista de la novela aunque al tiempo muy física, una plausible metáfora de las relaciones entre hombres y mujeres, asunto central que vertebra Prestigio. Una mujer sola en un mar de hombres, cercada y escrutada, asiste a una manifestación de la virilidad y sus poderes: violencia, dominio, sumisión.

En su plenitud
Prestigio muestra a Cusk en la plenitud de su arte, consagrada a exprimir la fórmula de la que ya se sirvió (entrevistas exhaustivas, escuchas pacientes, incursiones en las pruebas y métodos que adopta la supervivencia cotidiana), mientras sitúa a Faye, con ocasión de la promoción de su último libro, en el marco a menudo insípido y siempre decorativo de los festivales literarios, un espacio idóneo para profundizar en una visión nada complaciente de lo que significa la literatura en una época exhausta: un cónclave de redactores de expedientes humanos en un recinto de autoindulgencia.

Prestigio es una novela acerca de la política de los sexos y, a la vez, acerca de la incapacidad de las teorías para aprehender la vida. El rango de la alegoría sugerida no debe mover a engaño.
Cusk se muestra escéptica ante las voces consagradas y las posturas monolíticas, al punto de advertir, por boca de una de las interlocutoras de Faye, que «es triste pensar que, cuando un grupo de mujeres se reúne, lejos de avanzar en la causa femenina terminan por convertirla en una patología».

Los claroscuros que definen a cada persona que se confiesa a Faye, desde el hombre que ha pasado una noche en vela enterrando a su perro a la mujer que silencia su embarazo al padre de su hijo para así arrancarle a la vida una última promesa de fecundidad, son los avatares de una vida irreductible a nada que no sea ella misma. Una vida que no se deja contener en las redes de filosofía alguna, pues como Cusk insinúa, la libertad, por más palabras rotundas que la adornen, «sólo interesa cuando nos reporta algún beneficio».

FICHA
Prestigio
RACHEL CUSK
PRESTIGIO
18,95 €
Traducción de Catalina Martínez Muñoz

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