Quién es García Montero

7 septiembre, 2012

GUILLERMO BUSUTIL

LOS ESCRITORES SE ESCONDEN EN SUS LIBROS. Escogen a un personaje, como si fuese la máscara de un abrigo de invierno, y le inculcan sus sueños, sus obsesiones, sus miedos, la manera con la que su mano alarga o abrevia el diálogo con un trago o las palabras con las que dibujan, una vez y otra, el mundo que imaginaron en la infancia. Si el escritor es un poeta, este juego es más peligroso, porque entran en juego las emociones experimentadas, las aprehendidas en las lecturas, las que huyeron antes de tiempo o las que se perdieron en el camino y que van desnudándose como una forma de rebeldía, de humanidad sin fronteras. Está claro que en un poema, en un relato, en una novela o en un ensayo, el escritor es un eco de sí mismo que busca confesarse o confrontar su identidad y su realidad. Pero si en los libros un escritor existe y se sueña, en el estudio donde escribe es donde se reencuentra con las vidas que tuvo, con la que persigue a solas, con las que añora y las que dejó atrás voluntariamente. A veces, ese territorio íntimo de las huellas de la memoria, de las cosas que importan y definen a una persona, se convierten en un libro. Un buen ejemplo es el último libro de Luis García Montero, Una forma de resistencia, publicado por Alfaguara.

UN DELICIOSO LIBRO QUE EN REALIDAD es una biografía sentimental en forma de álbum de objetos, de evocaciones sobre la iniciación de la mirada que escruta, colecciona, piensa y se reencuentra con el yo diverso y múltiple del poeta, del hombre, del padre, del hijo, del esposo, del amigo, del ciudadano comprometido, del profesor, del joven que un día soñó con cruzar el puente de Brooklyn, conquistar un jardín extranjero, que el amor fuese un viernes. Si los lectores de este excelente poeta granadino y agudo y certero columnista, quieren conocerlo a fondo y sentirlo como un tipo con el que cruzarse un saludo amigable y tímido, sólo tienen que caminar por esta colección de fotografías en prosa, en blanco y negro algunas, sepias en unos cuántos casos, y en color otras, que acercan al niño, al adolescente, al maduro poeta que se construyó en mesas de camilla con brasero en los inviernos de Granada; que escribía cartas a su padre destinado en Madrid; que colecciona pensadores y carnés de una democracia militante; instantes en los que pasea con los amigos de siempre; que heredó el verano con la forma de una corbata de Alberti y que años después de comprarse su primer disco de Serrat su poesía se convirtió en canción. También hay afectos a las cosas que tienen un valor especial, ilusiones, miedos, derrotas, viajes, el amor a su hijas Elisa e Irene, la afición por el Granada y el Real Madrid. Un baúl impreso donde el pasado y el presente se confunden en un García Montero que reflexiona con ternura, ironía, humor y compromiso sobre el valor de los objetos que le hablan de él, de su familia, de la sociedad, de la realidad que convierte en un cuaderno en blanco donde el azul del cielo de septiembre es infantil.

UNA FORMA DE RESISTENCIA ES GARCÍA MONTERO SIN ANTIFAZ. En sus páginas nos cruzamos con Ángel González convertido en fray Leopoldo, con el pintor Juan Vida, con el poeta orlado en su primera comunión, con la Granada que lleva dentro y la iniciación sentimental de una generación que calzaba zapatos Gorila y escapaba a Madrid en trenes nocturnos con asientos de madera y un libro de poemas como equipaje. Una forma de resistencia huele a los pasteles de La Bernina, mítica pastelería de su ciudad, a rituales cotidianos, a complicidades con su pareja, a recuerdos que no amarillean porque García Montero los mantiene vivos, los despierta al pasar por ellos la mano suave de su memoria, la escritura que todo lo transforma en un poema que pellizca, que emociona, que habla del hombre y los objetos y rituales que lo conforman. Un libro donde es fácil reconocerse a uno mismo, a la vez que sabemos quién es García Montero, tan cercano, tan sencillo. Su yo más auténtico. El mismo que no necesita los recibos del banco para saberse vivo.


FICHA
Una forma de resistencia
LUIS GARCÍA MONTERO
ALFAGUARA
18 €

En un mundo dominado por lo material pero en el que, paradójicamente, las cosas han perdido su valor, Luis García Montero emprende, con elegancia, ironía y gran sensibilidad, este hermoso inventario. Repasa y revisa algunas de sus pertenencias, guiado por la necesidad de «tocarlas una a una, como un deseo de rebeldía, como una forma de resistencia». Pequeñas piezas sobre objetos de uso tan cotidiano que a menudo nos pasan inadvertidos… Una copa, un reloj, una butaca… enseres rutinarios y aparentemente anodinos, todos ellos cobran vida y carácter propio en este hermoso libro que puede abrirse en cualquier página.

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