Que hablen ellos

5 diciembre, 2013
Reparto de El abuelo, la versión cinematográfica de Garci de 1998.

Reparto de El abuelo, la versión cinematográfica de Garci de 1998.

ALFONSO VÁZQUEZ

Cátedra publica El abuelo, la más famosa de las 3 novelas dialogadas de Galdós, en la que constata el final del honor calderoniano

La editorial Cátedra acaba de editar El abuelo de Galdós, escrita en 1897, la más famosa de sus tres novelas dialogadas, entre otras cosas por la espléndida adaptación al cine de José Luis Garci de 1998, con un reparto encabezado por Fernando Fernán Gómez.

Galdós quiso en sus novelas dialogadas, a medio camino entre la novela y el teatro, dejar más espacio a los personajes. Es como si deseara mostrarlos solos, sin la compañía del autor, con los mínimos artificios narrativos, cediendo todo el protagonismo a lo que dicen para que el lector capte su personalidad escuchándolos. A su juicio, y como señala en el prólogo de la obra, el «sistema dialogal» imita más fácilmente «a los seres vivos». Don Benito ya había escrito en 1889 una novela dialogada, Realidad, y en 1905 publicaría Casandra.

El abuelo narra el regreso del conde de Albrit, arruinado, a sus tierras, donde tendrá que encontrarse con su nuera, a la que odia, viuda de su hijo fallecido con el que la mujer tuvo dos niñas pequeñas. Muchos críticos han detectado en la obra claros ecos shakesperianos –por otra parte un autor al que don Benito colocaba en los altares–. Sí que hay algún parecido con el Rey Lear, un anciano que, perdida su autoridad, va conociendo el verdadero rostro de sus hijas. También el conde de Albrit deambula en esta novela de poderosos paisajes –pese al dominio del diálogo– en busca de una difícil meta: la verdad sobre el matrimonio de su hijo muerto.

Elementos que hoy nos parecen anacrónicos pululan por El abuelo como la infidelidad conyugal, la bastardía y, sobre todo, el honor. Pero eso no convierte esta novela dialogada en una pieza museística. Antes al contrario, Benito Pérez Galdos constata el final de una época en El abuelo y contrapone el honor de las obras de teatro de Calderón con los nuevos tiempos, en donde apenas quedan rastro de la época feudal, sistema que ha sido sustituido por una pujante burguesía. Y así, Don Rodrigo de Arista-Potestad, el conde de Albrit, regresa después de muchos años de aventura americana, solo y sin un real, a sus antiguos dominios de la villa de Jerusa. Allí comprobará que los antiguos sirvientes, a los que ayudó en sus respectivas vocaciones, son hoy prósperos comerciantes, políticos y médicos que, sólo por agradecimiento, siguen tratando con cortesía y hospitalidad al empobrecido aristócrata.

Galdós retrata a los personajes con maestría y resulta una gozada leer esas pocas líneas en las que se detiene a describirlos. El resto, puro diálogo, ya sabemos, lo deposita en manos del lector para que saque conclusiones.

El abuelo fue escrita por el autor canario durante agosto y septiembre de 1897 en San Quintín, Santander, publicándose en noviembre de ese año. Sorprende –o no debería sorprender tanto conociendo quién la escribió– la rapidez con la que Don Benito nos ofreció este personaje tragicómico, fuera ya de su tiempo, que trata de buscar la verdad buceando en el alma cándida de Nell y Dolly, sus nietas, pues para eso Don Rodrigo es el abuelo de la obra.

El abuelo, de Benito Pérez Galdós

FICHA
El Abuelo
BENITO PÉREZ GALDÓS
CÁTEDRA
9,50 €

Dominada por la figura trágica del conde de Albrit (desgarrado en su simbólica ceguera entre apariencia y verdad, entre el cariño y la amenaza del deshonor), El abuelo pertenece a la serie de novelas dialogadas que, negando el esquema tradicional de distinción de géneros, caracteriza la última etapa de la obra de Benito Pérez Galdós (1843-1920).

No hay comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: