Prometedor debut de Sánchez Arévalo

18 enero, 2016

FERNANDO BAUDET

El director y guionista se estrena a lo grande en la literatura con una novela de suspense que le ha valido ser finalista del Premio Planeta

Ni reflexiones en lo alto de una azotea de Madrid. Ni el Sardinuca lanzándose al Cantábrico para evitar el ahogamiento de un borrachuzo Bachi. Ni, obviamente, Raúl Arévalo o Antonio de la Torre. El cine de Daniel Sánchez Arévalo (Madrid, 1970) no aparece, ni de lejos, en La isla de Alice, su exitoso debut en la novela que le ha valido ser el finalista de la pasada edición del premio Planeta, por detrás de Hombres desnudos de Alicia Giménez Bartlet.

Desde la historia al escenario de la misma, pasando por un estilo narrativo muy alejado a la habitual cercanía de los guiones de Primos, Gordos o La gran familia española. Alice recibe una llamada a medianoche desde el teléfono móvil de su marido, pero no es él quien llama. Chris, que se encontraba regresando de una reunión de trabajo, ha fallecido en un accidente de tráfico. Sin embargo, el siniestro se ha producido en una carretera que no está en la ruta hacia su casa. Así comienza una novela de suspense, más que un thiller, en la que su protagonista intenta sobrellevar el duelo y el dolor por la pérdida de su marido con una investigación que roza lo desesperado y que la lleva a mudarse a Robin Island con sus hijas –una de las cuales nace en la propia isla–, y a dudar de todo y de todos los que allí viven, traspasando los límites de la intimidad vecinal, lidiando al mismo tiempo con un monólogo consigo misma que sólo encontrará la paz tras 600 páginas en la tranquila costa de Massachussetts. Con La isla de Alice, Daniel Sánchez Arévalo suma un meritorio premio de finalista del Planeta, que añade a una lista de galardones cinematográficos que incluyen tres premios Goya como guionista, prueba inequívoca de que al madrileño, además del cine, le gusta escribir, y sólo acaba de empezar a hacerlo.

FICHA
La isla de Alice
Daniel Sánchez Arévalo
EDITORIAL PLANETA
20,80 €

Que una novela se divida en partes es común y poco original, pero sí lo es la forma de estructurar La isla de Alice que desarrolla Sánchez Arévalo. Cada una de las cinco partes tiene el título de clásicos de la literatura como Mody Dick, La isla del tesoro, Robinson Crusoe, El hombre invisible y Alicia en el país de las maravillas, jugando con los estados anímicos que vive la protagonista en su búsqueda de la verdad sobre la muerte de su marido.

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