Por las barbas del Mío Cid

17 julio, 2016

ALFONSO VÁZQUEZ

Con Señales de humo Rafael Reig publica una precuela de su exitoso Manual de literatura para caníbales en el que destripa con causticidad la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco

Rafael Reig (Cangas de Onís, 1963) ha vuelto con su famoso Manual de literatura para caníbales, el repaso políticamente incorrecto, alocado e irreverente de la historia de la literatura española. Y regresa con Señales de humo, subtitulado Manual de literatura para caníbales I, una precuela que en este caso supone una incursión en el bosque impenetrable y brumoso de las jarchas, los juglares, el barbadísimo Mío Cid, el arcipreste de Hita, La Celestina y las pullas nada brumosas entre los escritores del Siglo de Oro. Se trata por tanto de una primera parte desde el punto de vista cronológico, editada por Tusquets y que casi enlaza con la continuación de 2008, de la que se hizo cargo Debate y que analizaba los dos últimos siglos de literatura en España.

Cambia la materia y cambia el punto de vista, que ya no es, aparentemente, el de la saga familiar de los Belinchones –que tiene la desdichada cualidad de apuntarse a los movimientos literarios cuando ya es demasiado tarde –sino que el hilo narrador de sus acertadas y divertidas pullas literarias es un catedrático de Literatura en el instituto Sansón Carrasco de Manoteras, con la nada común facultad de viajar en el tiempo, algo que la sociedad le premia con el internamiento en un sanatorio mental.

En Señales de humo Reig exhibe una erudición no apta para eruditos a la violeta, al tiempo que desvela los altibajos del atribulado oficio de crear una obra literaria y lo hace desde el principio, con la piedra Rosetta de la literatura, las jarchas. Por eso mismo, el protagonista confiesa que, al estudiarlas en COU, «sabía que nuestra literatura no empezaba con un monumental poema épico, sino con estrofas como pedradas; no con las gestas de un héroe, sino con la voz de una mujer; no en Castilla, sino en tierra de moros; no con batallas y ejércitos, sino con cuerpos desnudos que se buscan en la penumbra».

La voz de Rafael Reig es apasionada, a ratos enfebrecida y siempre original. A veces adopta un punto de vista onírico, para desvelarnos mejor unos siglos literarios envueltos en la leyenda. La literatura española que en principio analiza no es obstáculo para que en estas páginas no aparezcan con todos los honores sus grandes influencias como el portavoz del cantar popular, el juglar francés François Villon o el renacimiento italiano y la terrible «guerra bacteriológica de los petrarquistas».

Manual, ensueño quevedesco, clase de literatura para  jóvenes, ajuste de cuentas, viaje en el tiempo… Señales de humo es también una novela pantagruélica sobre la evolución de las formas literarias que se ríe de todo. Y sin embargo, lo que Reig no puede es ocultar la admiración que siente por  la creación. El final del libro entronca con los Belinchones, con lo que el círculo se cuadra.

FICHA
Señales de humo
RAFAEL REIG
TUSQUETS
18,50 €

Martín es un catedrático recluido en un sanatorio mental. Allí recuerda que empezó a realizar auténticos viajes en el tiempo desde que, muy joven, intentó suicidarse. Ahora ya no los controla a voluntad y, sin proponérselo, aparece en una ciudad medieval oyendo cómo cantan las jarchas mozárabes un grupo de brujas, o cómo los juglares escenifican el Cantar de Mío Cid.

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