Pongamos que hablamos de Madrid

21 abril, 2013

FERNANDO BAUDET

Madrid, con perdón (publicado por Caballo de Troya) es una selección de historias de varios autores con un hilo conductor, la capital, que se difumina en muchos de ellos.

Cuando uno tiene que esperar hasta la página 180 de un libro para encontrar lo que andaba buscando, o algo falla o nos hemos equivocado de lectura. La recopilación de relatos Madrid, con perdón (Caballo de Troya), lejos de emplear a la capital del reino como protagonista, coprotagonista o, al menos, escenario decisivo de cada historia que incluye entre sus solapas, la usa como un figurante más, un secundario sin diálogo que, en apenas un par de relatos, da un paso al frente para mostrar ese lado crudo, duro y urbanita que tiene y que, a los visitantes esporádicos de la gran ciudad, nos fascina y atemoriza a partes iguales.

Lo cierto es que sólo hay pinceladas de La Moraleja, trazos del Paseo de la Castellana y El Retiro, y un breve recorrido en autobús desde la periferia de la capital, adentrándose en el centro por el Paseo de Extremadura hasta la calle Segovia, sin más presencia que su discurrir al otro lado de la ventana.

Madrid como marco activo. Pero hay esperanza. Un recorrido por la M-30; una conspiración de dos compañeros de trabajo, entre cañas y terrazas del centro de Madrid, para acabar con la jefa; una entrevista laboral en un centro comercial que antaño fue el corazón de la vida de la capital y que ha acabado como el último recurso de una vida sin esperanza. Entonces sí. Entonces aparece Madrid como un marco activo, fundamental para historias cotidianas y que llegan.

Suele pasar, en ocasiones, que en una recopilación de relatos no todos los textos son de nuestro agrado; suele pasar, de hecho, que lo sean tan sólo unos pocos. Este Madrid, con perdón no es una excepción, con perdón.

FICHA
Madrid, con perdón
VARIOS AUTORES
CABALLO DE TROYA
16,90 €

Este libro responde a la necesidad, urgente, de elaborar una cartografía literaria sobre el Madrid contemporáneo. Su propuesta es abarcar la ciudad en quince textos; es decir, mirarla y escucharla con suma atención, pero también con osadía. Miradas: El Pirulí por aquí, la M30 por allá, el Retiro para sentarse y la Gran Vía para un corre y verás palante y patrás. Voces: magrebís en Lavapiés, latinos por Cuatro Caminos, cantonés en Argüelles, gallego en La Moncloa, speakinglish en los campos de refugiados de Puerta de Hierrro, la Moraleja o Monte Claro.

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