Philip Roth: El coraje de morir como escritor

1 noviembre, 2018

GUILLERMO BUSUTIL

Es la hora de no escribir. La mina de ideas está seca y nada nuevo se tiene que decir. Lo mejor es dejar a un lado la tinta de las palabras a mano y volver a ser un lector íntimo y serio. ¿Puede uno retirarse de ser escritor? Philip Roth lo hizo y lo contó. Pensó lo primero y después apagó la luz sobre el ordenador y cerró la ventana frente a la que la imaginación buscaba su punto de fuga. Un tiempo después se murió. Antes de hacerlo, cansado de esperar el Nobel que él consideró que merecía en muchas ocasiones frustradas, nos dejó un libro inteligente en el que se tradujo a sí mismo. Sobre todo como escritor enfrentado a las diferentes voces de la novela de las que había aprendido a hacer y a deshacer. También al monólogo del escritor con un mundo en el que ya no cree y del que sólo le interesa la obra, las contradicciones y el afecto de los amigos colegas y maestros a los que merece la pena visitar, como Isaac Bashevis Singer, Milan Kindera, Primo Levi, Edna O´Brien o Ivan Klíma. A ellos los escucha, los interroga desde un silencio de ida y vuelta entre sus conversaciones, los interpreta y los explora como periodistas y como pares de un oficio de precisión que le inocula vida a la vida. La de los otros y la suya acerca de la que nunca dejó de argumentar entre la ficción, la autobiografía, la provocación, la memoria, su humor malhumorado, su visión del judaísmo en el universo norteamericano por el que le acusaron de antisemita, la amenaza de las pantallas que han transformado el pasado cultural del que venimos, los conflictos íntimos, la autodestrucción. Temas que ha recorrido entre la educación de la normalidad y la provocación en obras maestras como Pastoral americana, El lamento de Portnoy, La mancha humana o Goodbye Columbus escritas como dijo, en muchas entrevistas, en una habitación silenciosa como el fondo de una piscina. De todo eso se retiró el día que el folio en blanco y su soledad de corredor de fondo no conversaron acerca de nada y sintió la lucidez del vacío.

Por qué escribir es un libro lleno de ecos de sí mismo. Está el Roth de El oficio, donde reflexionó cuestiones impresas también en estas páginas, y de la manera con la que hizo de su propia escritura una liberación de sus fantasmas, pero eso sí con una maestría seca que tiene mucho de escarpelo del ciudadano medio que siempre encarnaron sus personajes: Nathan Zuckerman aceptablemente convencido de ser buen judío; el atleta Seymour Masin o el obseso sexual Alezander Portnoy. De ellos, de su manera de representar la historia de la gran América sobre la que su colega DeLillo hace cosmonovelas, nos cuenta y explica a través de entrevistas, de anotaciones, de discursos, de la implacable intimidad de la ficción; de sus inicios como un cuentista que soñaba con calibrar la historia y sus estructuras como una imprescindible formación del escritor; de la depresión, del macartismo, de la distopía, de la mentira, de la pertenencia a un clan, de los malos matrimonios, de la fragilidad y el deseo. Del influjo de su lectura de El teatro de Sabbath, otro de sus espléndidos libros con cargas de profundidad acerca del sentido de la vida, de la muerte y de la constancia del sexo como equilibrio, sobre las que no deja de preguntarse también un escritor que ha perdido la aptitud física y la actitud vital de escribir, de enfrentarse a la oscuridad de la mina del lenguaje ente el pedernal y el diamante. Ese momento en el que ya no valen las máscaras ni los artificios de la novela-en palabras suyas, ni los trucos de prestidigitación. Ese día que precede a los otros y en los que ya sólo cuenta el hombre solo detrás del escritor que fue. Uno de los mejores en desnudar y diseccionar la condición humana con sus vísceras al descubierto, con su hedor y a la vez con la belleza de ser precisamente humano, un ajeno como cada uno de nosotros. Némesis fue su última novela y después el coraje de no repetirse, de no buscar en la mediocridad la agonía de la literatura.

FICHA
¿Por qué escribir?
PHILIP ROTH
RANDOM HOUSE
23,90 €
Traducción de R. Buenaventura, Jordi Fibla y Miguel Temprano.

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