Patrick Modiano: Sin novedad tras el Nobel

17 junio, 2015
Patrick Modiano vuelve con fuerza tras recibir el Nobel.

Patrick Modiano vuelve con fuerza tras recibir el Nobel.

JAVIER GARCÍA RECIO

Con Modiano, último premio Nobel, la grandeza literaria ha adquirido estado de permanente y serena quietud. Por ello la expectación ante la aparición de su primera novela tras el Nobel se ha desvanecido pronto, con la presteza ansiosa con que se leen sus apenas 150 páginas para al final descubrir en Para que no te pierdas por el barrio (Anagrama) uno de sus textos más potentes.

La concesión del Nobel crea sin duda unas expectativas, una mirada nueva y distinta sobre el novelista, una dinámica de vértigo que a veces retrae al narrador, le conduce a cierta parálisis creativa que castra momentáneamente su visión maestra del mundo, esa que traslada a sus historias. Con Patrick Modiano, último premio Nobel, cercano ya a los 70, la grandeza literaria ha adquirido estado de permanente quietud, más bien de serena quietud. Por ello la expectación o el vértigo ante la aparición de su primera novela tras el premio, (hace la número 26) se ha desvanecido pronto, con la presteza ansiosa con que se leen sus apenas 150 páginas para finalmente descubrir en Para que no te pierdas en el barrio (Pour que tu ne te perdes pas dans le quartier), uno de los textos más potentes de Modiano. Bello, sincero, melancólico, desgarrador. En la plenitud serena de su ejercicio literario, el Nobel no ha hecho destrozos.
Todo Modiano está en este pequeño libro, que contiene tal vez todos los demás y ello sin cansarse, sin ningún sentimiento de repetición, más bien de manera sublime, pues Para que no te pierdas en el barrio desvela al mejor Modiano, aquel de prodigiosos textos como Dora Bruder o En el café de la juventud perdida. Por eso el nuevo lector, el que se acerque por vez primera a Modiano con esta novela, entrará en este universo como ningún otro y permanecerá para siempre prisionero de sus hechizos, de sus sortilegios.
La novela arranca con el timbre del teléfono. El personaje principal, Jean Daragane, un novelista solitario, después de titubear, acaba por responder. Un desconocido le dice que tiene en su poder una agenda de teléfonos que Daragane había perdido. Pero algo le parece sospechoso. Así empieza un viaje a los recuerdos y a los misterios de la vida; unos misterios que, como el propio escritor señala en una entrevista para su editorial francesa, «no hay que desvelar jamás . De todos modos, un escritor no podría. Incluso si trata de aclararlo de forma meticulosa, no hace más que reforzar el misterio. Samuel Beckett decía de Proust que no hacía otra cosa con sus personajes: al explicarlos, hacía que el misterio fuese más profundo». También ello ocurre con Modiano que el misterio es propicio para una investigación íntima, donde el pasado y el presente vienen abrazando suavemente.
El narrador parece haber desechado que un tiempo de su vida, el de su infancia, fue tan doloroso que deseaba olvidar, escondido detrás de una especie de escudo. Tal vez  hubiera tenido éxito, a través de una amnesia voluntaria, para protegerse permanentemente de aquel pasado. Pero la llamada telefónica y el encuentro posterior con el desconocido de la libreta reavivó de repente unos recuerdos que tenía bien cuidado, sin ser consciente de ello, de no despertar, pero resulta que se despertaron «en un santiamén, qué tenaces eran aquellos recuerdos».
Pero como siempre ocurre en el universo de Modiano, eran recuerdos desdibujados, como los que nos persiguen en días de fiebre y vistos a través de un espejo esmerilado por donde se filtra una claridad imprecisa que no permite distinguir las caras ni la siluetas. «Algo así como una pantalla protectora», dice el protagonista. Él podría huir de la historia de esas personas desaparecidas, pero ya no habría novela. Así que hizo frente a la situación.
A partir de ahí, como un detective de la memoria, Modiano lleva a su personaje por retazos de la historia de su pasado, apuntando recuerdos que llevaban tanto tiempo enterrados y a tal profundidad que parecían nuevos. Por eso en Modiano nada es totalmente seguro. El universo está en movimiento. Una casa en Saint-Leu-la-Forêt, la plaza de Graisivaudan, el puesto fronterizo de Ventimiglia, Tremblay: el viejo novelista teje su tela, cuyos hilos convergen hacia una mujer que es una pieza esencial del universo de su niñez.
El resto se irá desvelando con la lectura, pero siempre advirtiendo que son retazos de recuerdo, trozos de vida pasada que vagan a la deriva y por lo que Modiano te lleva Para que no te pierdas por el barrio. Como en otras muchas historias, Modiano compone su novela como un fascinante puzle, desarrollado en un París espectral, que el escritor nos sirve en un estilo tan preciso como hipnótico, tan sobrio como deslumbrante. Modiano es un maestro.

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FICHA
Para que no te pierdas en el barrio
PATRICK MODIANO
ANAGRAMA
14,90 €

Jean Daragane, un escritor solitario, recibe una llamada telefónica. Un desconocido de voz ligeramente amenazante le habla de una vieja libreta de direcciones que probablemente perdió en un tren que venía de la Costa Azul y lo cita para entregársela. El desconocido se presenta acompañado de una enigmática joven y se interesa por uno de los nombres de la libreta. Ese encuentro llevará al escritor a rastrear en su pasado, cuando su madre lo dejó al cuidado de una amiga, en una enorme mansión en la que el niño veía entrar y salir a extraños visitantes nocturnos.

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