Patrick deWitt: El castillo de irás y no volverás

28 mayo, 2018

ALFONSO VÁZQUEZ

Anagrama publica El submayordomo Minor, del canadiense Patrick deWitt, un cervantino ejercicio de burla de las novelas de formación y de las obras de Kafka, que resalta por su humor cáustico y a la vez, contenido

El canadiense Patrick deWitt (Vancouver, 1975) ya despuntó hace unos años con Los hermanos Sisters, una original y divertida incursión en el legendario Oeste con la que quedó finalista del Premio Man Booker. Ahora,en una línea parecida nos ofrece El submayordomo Minor, que acaba de publicar Anagrama. Se trata de una ensalada muy condimentada de ironía y causticidad, en un cervantino ejercicio de burla de las novelas de formación y del universo kafkiano.

El resultado sorprende por su originalidad y contención, porque lo que podía ser una astracanada con fuegos de artificio ha terminado siendo una obra que trasciende el sencillo argumento: un joven pobre y enamorado entra a trabajar en un castillo en el que suceden hechos imprevistos y sorprendentes.

Patrick de Witt.

El propio De Witt ofrece, al final de la novela, una catarata de autores que ha tenido en consideración a la hora de escribir la obra, desde Thomas Bernhardt a Italo Calvino, sin olvidar a Robert Coover, Roald Dahl y Knut Hamsum, entre muchos otros. Pero también hay influencias cinematográficas indudables como La princesa prometida, esa brillante deconstrucción humorística de los cuentos de hadas y por supuesto, no hay que olvidar la sombra de El castillo de Kafka, pues el escritor canadiense no se olvida de salpicar toda la trama de gotas de absurdo existencial, aunque en este caso el agrimensor sea un adolescente bastante zangolotino.

Tiene el acierto además de ambientar la acción en un tiempo y en un lugar imprecisos. El importante peso narrativo de un vecino ferrocarril, por cierto, lejos de acotar la época la vuelve más personal y borrosa, ya que convive con un entorno que casi se podría situar en la Edad Media.

Siguiendo la reconocida influencia de Roald Dahl, en El submayordomo Minor nos topamos con sucesos vanales e inquietantes, una desasosegante mezcla que añade brillo a este producto excéntrico y atractivo, en el que parecen darse la mano criaturas de las películas del inspector Clouseau -que en una de sus películas intenta el asalto a un castillo tenebroso- con personajes de los cuentos de hadas, sin olvidar reflexiones propias de las novelas de formación y despiadadas caricaturas de los poderosos.

Tantos elementos e influencias no naufragan, y desde el principio seguimos con interés las andanzas de Lucien Minor, un personaje sobrio que trata de no perder el equilibrio en el disparatado y tormentoso argumento. Es quizás esta mencionada contención lo mejor de la novela. La obra no despierta la carcajada pero hace sonreír y a veces estremece. Es una novela de Tom Sharpe con mucha sordina, como si le hubieran bajado el volumen y el espectador se enfrentara a una película de cine mudo que no necesita subtítulos.

Lucien Minor saldrá de su experiencia reconvertido, más fortalecido para afrontar los absurdos que le esperan en la vida. Féerica y disparatada novela de formación.

FICHA
El submayordomo Minor
PATRICK DEWITT
ANAGRAMA
19,90 €
Traducción de Mauricio Bach

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