Palabras como puños de George V. Higgins

6 noviembre, 2012
El escritor estadounidense George V. Higgins.

El escritor estadounidense George V. Higgins.

JOSÉ LUIS G. GÓMEZ

Mátalos suavemente es la segunda novela del escritor norteamericano George V. Higgins que publica la editorial Libros del Asteroide, una feliz recuperación que acompaña el estreno de la versión cinematográfica de esta novela negra, que tiene a Brad Pitt como estrella principal en el papel de Jackie Cogan.

«Después de todo, el crimen es la consecuencia de un concepto equivocado de la vida», decía el abogado de La jungla de asfalto (John Huston, 1950), extraordinaria película basada en la no menos buena novela de W. R. Burnett. Pasados los años, hasta llegar a mediados de los 70, las frases de mérito las sueltan los matones. Así ocurre con el Jackie Cogan de Mátalos suavemente (Libros del Asteroide, 2012), segunda novela de George V. Higgins que nos llega, tercera de las suyas, tras la sorprendente Los amigos de Eddie Coyle. Y con Higgins siempre hay frases a las que agarrarse, porque sus personajes son locuaces y para cada momento tienen una anécdota –sí, Quentin Tarantino ha reconocido que adora a Higgins–.

Higgins tenía buen oído para los diálogos, son su mejor baza como escritor, y además disfrutó de una fuente inagotable de historias y personajes en sus años como ayudante de fiscal y periodista. Todo eso, con el cinismo que se puede esperar de quien fuera abogado de G. Gordon Liddy, jefe de los fontaneros de Nixon y organizador del asalto al Watergate, da unas novelas vivas pero desesperanzadas. Aquí no seguimos a un detective en una cruzada contra las injusticias del mundo, ni se insinúa que entre tanta suciedad pueda brillar la inocencia.

La ciudad de Boston que describe Higgins la pueblan tipos que respiran el crimen sin distinguirlo del humo del tabaco. No hay acciones justas ni palabras grandilocuentes, aquí se habla de lo mal que se folla en la cárcel y de lo poco que se gana dando palos. Esa es la gente de Higgins. No esperen héroes, pero tampoco antihéroes, por favor.

Mátalos suavemente es una novela de 1974, un mal año para ser feliz, que tiene como protagonista a Jackie Cogan, todo un tipo duro. Un robo de poca monta, apenas una chapuza planeada por tres tipejos, es lo que seguimos por estas páginas. No se trata más que de una historia menor. Lo que ofrece Higgins se parece a una ventana abierta a las conversaciones de la gente de la que desconfiamos al cruzarnos con ellos por la calle. No hay mucho más aquí. Esa parquedad tan seca de sus novelas ha permitido a Andrew Dominik inyectarle una carga de crítica social a su adaptación cinematográfica, la misma que acaba de estrenarse en nuestras pantallas con Brad Pitt como Cogan –de ahí toma Libros del Asteroide el título, pues el original es Cogan’s trade–.

El aparente realismo de Mátalos suavemente no es tal, Higgins tiene un as en la manga que sabe usar con tino: el humor. Mátalos suavemente es una novela muy divertida, tanto que incluso en ocasiones bordea la parodia. Este es un territorio de humor negro, una comedia en la que la carcajada a veces se torna en mueca de disgusto nada más pasar una página: la violencia está en cada segundo de la vida de estos personajes, y cuando aflora lo hace como un torrente.

No es esta novela una de las grandes, ni forma parte del canon del género, como quizá sí lo hizo su antecesora (Los amigos de Eddie Coyle), pero la fama de hombre de un solo libro de George V. Higgins quizá resulte exagerada: Mátalos suavemente es un buen libro, sencillo y desacomplejado ejercicio de género que cumple de sobra con las expectativas que una obra mayor le impuso.

¿Hay más sorpresas en la bibliografía de Higgins? Ojalá sí. Y ojalá lo averigüemos pronto. Quizá también se pueda desenterrar del olvido su The Friends of Richard Nixon (1975), ensayo de contenido político de la mano de un testigo privilegiado. Esta es la petición de alguien que no se sabía fan de George V. Higgins.

FICHA
Mátalos suavemente
GEORGE V. HIGGINS
LIBROS DEL ASTEROIDE
16,95 €

Jackie Cogan, sicario de la mafia de Nueva Inglaterra, es el encargado de «resolver» el atraco a una partida de póquer clandestina. Cogan, un profesional despiadado con la eficacia de un hombre de negocios y un sexto sentido para percibir las debilidades ajenas, no se detendrá hasta localizar a los culpables y reparar el honor de quienes le han contratado. Diálogos vivísimos, humor mordaz y tensión constante sostienen el suspense de una trama que se desarrolla en los ambientes criminales del Boston de los setenta, en el que se cruzan atracadores de poca monta, asesinos a sueldo, mafiosos y abogados corruptos.

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