Nueva York, la ciudad sin límites

15 octubre, 2012

El escritor estadounidense Teju Cole.

El escritor estadounidense Teju Cole.

ANTONIO BORDÓN

Entre otras cosas, el escritor afroamericano Teju Cole puede vanagloriarse de haber escrito en su primera novela Ciudad abierta, publicada por Acantilado, uno de los más exquisitos y elegantes homenajes literarios al paisaje urbano y al ambiente fascinante de Nueva York, como hiciese diez años antes el también afroamericano Colson Whitehead en El coloso de Nueva York. Aquella novela se abría con estas palabras: «Yo estoy aquí porque nací aquí y en consecuencia no sirvo para ningún otro sitio, pero tú no sé. Quizás seas de aquí y antes o después descubriremos que vivíamos a una manzana de distancia. O quizá te mudaste hace un par de años. […] No importa cuánto tiempo lleves aquí, eres neoyorquino […] desde la primera vez que ves la ciudad».

Cole nació en 1975 en Michigan, de padres nigerianos, al igual que el protagonista de su novela, Julius Olatubosun, que tiene una migración a sus espaldas: «El nombre de Julius me ligaba a otro lugar y, con mi pasaporte y mi color de piel, era una de las cosas que intensificaban en mí el sentimiento de ser diferente». Julius, hijo de padre nigeriano y madre alemana, es un joven psiquiatra residente en un hospital de Nueva York, que acompaña al lector por las calles de la ciudad sin límites, mientras descubre sus intereses literarios (Roland Barthes) o musicales (Mahler), a la vez que describe con todo detalle unas vacaciones en Bruselas (con sexo incluido), que le sirve para confrontar ambas ciudades.

Ciudad abierta no es sólo el relato de una educación sentimental que desemboca en un retrato perfecto y genuino del Nueva York post 11-S, cuyo suelo es un palimpsesto «escrito, borrado, reescrito»: es también el retrato de una soledad demasiado ruidosa, que nos permite captar la talla del narrador, la madera del novelista. Julius traza un recorrido visual por las calles de la ciudad, pero también por su propia memoria: qué se siente al dar largos paseos vespertinos; cómo el hábito de observar desde la ventana de su apartamento a las aves migratorias (oropéndolas, tanagras, vencejos) le hace rememorar su propia migración. En Ciudad abierta, Cole desarrolla una narración con muchos pliegues que ofrecen variadas lecturas. Puede contemplarse como literatura realista, pero también como relato de corte existencialista, en el que el autor reflexiona sobre la soledad y la falta de vínculos afectivos del hombre contemporáneo. En tiempos de guerra, una ciudad abierta es aquella que no opone resistencia al invasor y se deja ocupar para evitar perjuicios a sus habitantes. Podría decirse también que una ciudad abierta es una ciudad tomada.

Así es, al menos, en la novela de Cole. Nueva York es una ciudad tomada, asediada, ocupada por vagabundos, merodeadores, mendigos o expatriados como Julius, capaz de ver la relatividad de las contrariedades y el sinsentido de los destinos marcados, que deambula por una ciudad que le ignora, pero que no puede rechazarle. Ciudad abierta es una novela que sobrecoge por su incontestable lucidez en estos tiempos oscuros.

FICHA
Ciudad abierta
TEJU COLE
ACANTILADO
22 €

Julius, un joven psiquiatra nigeriano residente en un hospital neoyorquino, deambula por las calles de Manhattan. Caminar sin rumbo se convierte en una necesidad que le brinda la oportunidad de dejar la mente libre en un devaneo entre la literatura, el arte o la música, sus relaciones personales, el pasado y el presente. En sus paseos explora cada rincón de la ciudad. Pero Julius no sólo recorre un espacio físico, sino también aquel en el que se entretejen otras muchas voces que le interpelan. Ciudad abierta, novela bellísima y envolvente, supone el descubrimiento de una voz tan original y sutil como extraordinaria.

No hay comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: