Ni siquiera el amor nos salva

30 enero, 2016
Rafael Chirbes falleció poco después de terminar la novela.

Rafael Chirbes falleció poco después de terminar la novela.

JAVIER GARCÍA RECIO

Con París-Austerlitz, Rafael Chirbes ha querido clausurar de modo amargo, pero riguroso y certero, su visión pesimista del mundo; también del amor como último reducto redentor. Pero no, tampoco en el amor está la salvación

Poco después de marcharse él definitivamente nos llegó su envío. Una novela con tintes autobiográficos, tan distinta en sus planteamientos a aquellas otras con las que le llegó la fama postrera, como Crematorio o En la orilla, pero con la misma visión descarnada y con idéntica honestidad en el lenguaje riguroso y certero, en el dominio de las claves narrativas que retratan a un escritor de casta que ha levantado una obra poderosa y sin concesiones.

Rafael Chirbes dibujó en sus novelas sociales un mundo sin rostro humano, un mundo castrado de esperanzas y sometido al imperio del dinero y sus exigencias, un mundo sin amor. Ahora al leer París-Austerlitz, su trabajo póstumo, sabemos por qué. Chirbes ha sido honesto hasta el final, y aunque la novela comenzó a gestarse hace veinte años y ha acompañado al autor hasta poco antes de morir en que la entregó al editor, su mensaje de desesperanza es él mismo. Tampoco en el amor está la salvación. En París-Austerlitz el amor «es una trampa mortal» y sobre él teje una tela amarga de desasosiego e incomprensión que impide cualquier mirada de esperanza, como si Chirbes hubiera querido dejar sobre la relación amorosa, homosexual en este caso, un testamento descarnado, que sepulta el amor en la ruina de su descomposición.

El amor naufraga, pese a la efervescencia de los primeros momentos, pese a la pasión y la entrega, pese las ilusiones desatadas de los amantes, al final llega el abismo, el desplome de la pasión, los reproches, la fosa común donde enterrar los despojos. Chirbes es crudo y brutal, sin retórica ni maquillaje: no se puede vivir sin agua, sin comida, pero se puede vivir sin compañía, en soledad. Tremendo mensaje.

En París-Austerlitz el protagonista y narrador de la historia, un joven pintor madrileño homosexual, huye a la capital francesa para zafarse de la incomprensión, de la incapacidad de su familia para aceptar su orientación sexual. Allí hallará a Michel, el obrero maduro y sólido que le acogerá en su cama y con el que vivirá la pasión de un amor desbordado hasta que Michel ingresa en un hospital victima de «la plaga», la enfermedad maldita que no se nombra.

Con esa prosa habitual de Chirbes, cruda y directa, París-Austerlitz es una de las novelas más esclarecedoras sobre el fenómeno del amor que se nos ha dado a leer en los últimos años en la narrativa española. Es un Chirbes pletórico en sus imágenes, certeras y dañinas. menos subordinada, con la que más profundiza en el paisaje interior de los personajes y poco en lo que los envuelve. Es, considero, su obra con un mensaje más destructivo, también la más personal y eso dice todo del personaje, de su mundo interior, el que quiso dejarnos claramente expresado en esta novela antes de partir.

Chirbes ha clausurado su literatura de este modo amargo. No ha querido compensar con el amor el pesimismo creciente de su visión de la cultura del dinero; antes al contrario: esta novela, que es una joya de honda expresividad, actúa como si quisiese decirnos que nada queda al margen del dominio de unos sobre otros.

Paris-Austerlitz, de Rafael Chirbes.

FICHA
París-Austerlitz
RAFAEL CHIRBES
ANAGRAMA
15,90 €

En el Logos College, al oeste de Texas, jóvenes enormes, enfundados en trajes con hombreras gigantes y cascos brillantes, juegan al fútbol americano con pasión intensa. En una temporada sorprendentemente victoriosa, el perplejo y distraído jugador Gary Harkness está obsesionado con la guerra nuclear.

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