Najat El Hachmi: La harina del coraje y el amor

16 abril, 2018

GUILLERMO BUSUTIL

Un paisaje de polvo seco y pobreza de adobe en el que las mujeres son corazones tejidos de color: la felicidad resplandeciente rodeada de desdichas en diferentes tonos de ocre. Una estampa de la que parte la última novela de Najat El Hachmi, repleta de aromas de la memoria rescatados por el olfato de su escritura y la mirada sobre la madre femenina y la tradición de la que ella es fruto y extranjera, voz rebelde, a la vez que conciliadora. Una novela, Madre de leche y miel, con la que abrocha en harina y literatura una recomendable trilogía sobre el destino y su propio diálogo intercultural iniciado en El último patriarca, Premio Ramón Llul, a la que le siguió La hija extranjera. El manantial y el venero que conducen al oasis de esta última en forma de cocina donde Fatima, la protagonista rememora su viaje desde su poblado de El Rif, en cuya casa es tan sólo una propiedad más del marido y sin derecho a que el dormitorio también sea suyo, a una localidad catalana con rostro de niebla y frío en la que le pesa la nostalgia en lo más íntimo y cotidiano de sus raíces y de su vida. La falta del pan, del aceite de oliva, de las especias, de los higos, de las almendras, de las mañanas alrededor de un té con menta cuando ruge el ayuno; la mesa grande en la que trazar el mapa del amor y de la memoria, los sabores y esencias que los mantienen alegres y vivos. Soledad de Fátima y Fatima con su única hija, narrando su infancia, su matrimonio con un padre ausente que olvida y parece no sentir a sus hijos. La angustia provocada por la elección de un lugar diferente en el que construir un hogar sin el apoyo de la familia; la dureza y exigencias de otra tierra en la que la mujer es tan extranjera como en la otra orilla del mediterráneo. En una por el poder patriarcal, en otra por una lengua que no es la en la que ella canta. Dos culturas, dos tradiciones, intentando entenderse y frente a una nueva generación femenina doliéndole en el vientre y en la realidad donde su hija busca su propia identidad, un idioma más libre.

Mucho sabe de esta azaña silenciosa y común a muchas mujeres inmigrantes, Najat, la niña, la mujer, la hija, la escritora que lleva años traduciendo en palabras los relatos orales de sus tías, las enseñanzas, cicatrices y huellas de su madre, las suyas propias y la escritura que dibuja la teatralización oral de las voces femeninas que tejen relatos alegres o picantes acerca del amor y del sexo, de los hombres y sus anécdotas, y que cosen sus heridas mientras trabajan o lavan la ropa bajo sus pies en el agua, igual que si danzasen la tristeza y las penas, los sueños y los deseos. Puede verse en la garganta de Chefchaouen, azul abierto entre el cielo y la montaña. Najat El Hachmi, crítica y en concordia, evocando el mundo de atrás de su madre y del tiempo, presente todavía en El Rif, donde es tan difícil para la mujer rebelarse y sólo puede llevarlo a cambio con pequeños cambios de forma silenciosa, hilvanando entre ellas sus gestas para conseguir un día gran cambio colectivo. Tampoco es fácil hacerlo en el mundo ajeno de Vic, en el que Fatima echa raíces y se asientan emocionalmente porque ya se sabe que ellas son también del lugar donde hacen hogar sus hijos. Nos conmueve también esta historia por su mirada sobre la madre que nos cuenta el lazo de Fatima desde su infancia, la magia y conexión umbilical que las une con una madre que la espera y reencuentra en un regreso al Rif. Y la de la misma escritora que brinda a la suya un precioso epílogo que pellizca en su ternura.

la voz de una mujer es de miel y de aire. Dulce para acariciar y cocinar. Y éter y atmósfera para viajar de la memoria al futuro una bella canción, la de esta novela que se huele y se saborea, sobre la harina madre con la que se cocinan la fuerza y el amor.

FICHA
Madre de leche y miel
NAJAT EL HACHMI
DESTINO
20,50 €

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