Mirar bajo la alfombra

22 diciembre, 2013
El periodista y escritor Alberto Llamas, en una imagen de archivo.

Ilustración de Pablo García de John Banville, el escritor que se esconde tras el pseudónimo Benjamin Black.

MIGUEL FERRARY

Benjamin Black (pseudónimo de John Banville) sigue con paso firme su senda dentro de la novela negra. Venganza (Alfaguara) es la última novela protagonizada por el patólogo forense Quirke, que en esta ocasión deja paso a otros personajes secundarios para trenzar una novela fascinante, que bucea en los oscuros rincones de la alta sociedad.

Yates, negocios con beneficios, éxito en las alcobas, grandes mansiones, coches potentes y esa sonrisa de autosuficiencia y seguridad que ofrece el dinero y la posición de poder. Son símbolos del éxito. Objetos de deseo para demostrara el estatus. La imagen de la felicidad. Pero también una máscara que esconde el precio que hay que pagar para conseguir esa posición. La luz del éxito crea zonas oscuras en las que apenas se vislumbran los pecados que ensucian el oropel.

El irlandés John Banville, bajo la firma de Benjamin Black, tiene una especial habilidad para mirar en esos rincones. Sus novelas de género negro, que firma con su pseudónimo, tienen esa virtud. Venganza (Alfaguara), su último título de la serie protagonizada por el patólogo forense Quirke, vuelve a mostrar esta portentosa habilidad. Y lo hace con la enorme calidad y recursos narrativos de este escritor, que ha elevado la novela negra varios escalones.

Con frecuencia este género está contaminado con el estilo pulp, de la serie B. La acción pura. Cada acto define al personaje. Trazos rápidos para componer una historia. Benjamin Black (Banville) demuestra que hay otro camino igual de efectivo y mucho más profundo. El foco no se centra en lo que hacen. Ilumina el por qué de cada acción. La motivación del personaje. Sus entresijos psicológicos.

Esta regla la aplica a todos los personajes. Con un estilo ágil, fresco, pero sin renunciar a un estilo trabajado y rico en el vocabulario, en las imágenes que plasma a través de su trabajo. Es un estilo que enaltece lo que toca, sin dejar de hacerlo atractivo a cualquier lector.

Benjamin Black tiene la rara capacidad de destejer, poco a poco, la pesada alfombra de las apareciencias. Esa que esconde vidas atormentadas, la crueldad, el odio, el desequilibrio mental o la debilidad. Pero lo expone con una serenidad que provoca en el lector un fuerte desasosiego. Invita a intuir, a rozar esas luchas internas, las autojustificaciones y los torrentes de emociones que pasan por la cabeza de los personajes. Sin alharacas. Sin recurrir al trazo grueso. Con la sugerencia. Es un ejercicio de erotismo del alma, frente a la frecuente pornografía de novelas que apuestan por la exhibición basta.

Venganza parte además con un hecho de una fuerza descomunal. Desconcertante. Una muerte rodeada de preguntas. Misteriosa. A partir de ese momento se desencadena toda una serie de acontecimientos que tendrán una dramática réplica con otro fallecimiento. En el ojo del huracán están dos familias irlandesas de éxito en la compleja Irlanda de los años 50. Una de estirpe unionista, los Delahaye. Otra católica, los Clancy. Ambos unidos por los negocios desde hace dos generaciones. Con una relación viciada y compleja. Con envidias y desconfianzas.

Allí entra Quirke, nuestro querido patólogo forense. Dipsómano, emocionalmente desvalido y atormentado, débil ante la tentación de la carne. Pero a la vez duro cuando se trata de aplicar su peculiar sentido de la justicia. Inteligente y tenaz. Con una fascinación por desentrañar las causas del mal. En especial si afecta a familias poderosas, por las que demuestra una desconfianza patológica, formada en los duros internados irlandeses.

Esta novela, sin embargo, nos ofrece la posibilidad de explorar un poco más los interesantes personajes secundarios que acompañan a Quirke. El inspector Hackett; y la atribulada hija de Quirke, Phoebe, ganan peso en la narración. El lector empieza a comprender más a estos personajes y su relación con Quirke, que sigue siendo el gran iman de una serie de novelas que comenzó con El secreto de Christine y que con Venganza cumple su quinto título, todos publicados en Alfaguara.

No puedo negar la fascinación que me producen las novelas que escribe John Banville bajo su pseudónimo. Subyugan, envuelven y permanecen en el paladar como un buen trago de whiskey en un oscuro pub de madera. Imprescindibles. Fascinantes. Necesarias.

VENGANZA, ALFAGUARA, BENJAMIN BLACK

FICHA
Venganza
BENJAMIN BLACK
ALFAGUARA
19,50 €

Los Delahaye y los Clancy comparten una historia de alianza y ambición que pasa de padres a hijos. Y ahora, también de muerte y preguntas: ¿Por qué Victor Delahaye iba a necesitar a un testigo para suicidarse? El doctor Quirke y su amigo el inspector Hackett interrogan a los miembros de ambas familias: Mona Delahaye, la joven y embriagadora viuda; James y Jonas Delahaye, los desconcertantes hijos gemelos; Jack Clancy, el mujeriego socio, y su hijo Davy. Sin embargo, cuando una nueva muerte los golpea a todos, resulta obvio que algún terrible secreto está en juego.

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