Menchu Gutiérrez: El lenguaje del tiempo

29 enero, 2018

GUILLERMO BUSUTIL

La lentitud de los días, la textura de las horas, el reloj de las estaciones y del horizonte formaban parte de una cultura que tenía mucho que ver con la antigua filosofía, con el lenguaje de la naturaleza, y con la instrucción del ser humano y su medida del tiempo como memoria y experiencia. Otra valiosa enseñanza sobre la riqueza de los sentidos despiertos a la vida que la aceleración de las sociedades ha dejado arrumbada en el desván de los campos más lejanos. El tiempo ya no suena de cerca ni de lejos, no mide distancias entre la realidad y los sueños, ni muda de piel las temperaturas del color, de las sombras. Igual que ha dejado de manejar el ritmo de las cosechas y las canciones de siembra y recogida. Ha perdido su hechizo el tiempo. Ya no es río ni laberinto, ni el dibujo en flecha de los pájaros en el aire azul y negro ni un verso aguarda a las golondrinas a su regreso. No es tampoco muerte ni metamorfosis, tan sólo queda como una hoja ahorcada en un calendario del que muy pocos pasan página. Lo mismo que todo lo que se consume y nos adicta como consumidores, el tiempo se ha convertido en un interruptor que se enciende y se apaga. Menos mal que hay una escritora como Menchu Gutiérrez, con ojo para echarle cuentas al tiempo y a las múltiples maneras de tomarle el pulso a sus latidos y a su rostro, convirtiendo su homenaje en un bello libro de horas que desenvuelve poéticamente, sin prisas, con exquisitez de palabra lenta y plástica, desplegando un mapa de referencias literarias, de poetas, de metáforas que huelen y despiertan sabores, de calidades y demoras, en el que Marco Aurelio, Kafka, Tolstói, Proust, Michael Foucault, Eugenio Montale, Emily Dickinson, Clarice Lispector o Clara Janés recuerdan al protagonista de este hermoso libro Siete pasos más tarde que demuestra, como dijo Pessoa y rescata la autora, la sucesión nunca igual de las horas iguales.

Qué buen empeño el de la escritora que lleva años traduciendo en poesía la belleza de conceptos e historias en las que quedarnos a soñar dentro como Detrás la boca, Decir la nieve o El faro por dentro. También sucede con estas 218 pulsaciones de exquisitez y sosiego alrededor cortazariano de las medidas del tiempo, en las que el lector se refugia a salvo del reloj despótico de la acelerada actualidad para percibirlo de la mano de Menchú Gutiérrez. Un delicioso viaje por las piedras solares de Liu Xie y de Octavio Paz; por el cuento donde en el que Borges detiene las milésimas de segundo del impacto de una bala y las transforma en un año de vida para Jaromi Hladík; por el minutero de rosas y aromas que manejaba Paul Celan y el arte de un maestro del té que dividida el tiempo en saborear el humo el primer sorbo, en el despertar de las entrañas, y en la piel abriéndose como eco de la temperatura. Otras secuencias del tic tac literario hablan del disfraz del tiempo en animales, objetos, símbolos, en bibliografía y detalles en torno al conjuro de belladona, artemisa, ajedrez y salvia con el que Pascal Quinard perfumaba en eternidad el sueño de los muertos en espera del Día de la Resurrección; al breve intervalo entre el dolor y la huida del que reniega la poeta Izimi Shikibu; al tiempo teñido de sonidos y de espejismos en la obra de Poe; al faro como reloj en La cantante calva de Ionesco; a la vida limitada de una fecha o de un lugar en un ejercicio de George Perec sobre el envejecimiento de los recuerdos y de la escritura.

Ninguna documentación o propuesta faltan en esta enciclopedia sobre cómo averiguar la fecha de una piedra; la transformación del tiempo sagrado del cielo al descubrimiento del tiempo interior del tiempo; la lectura de sus huellas en las cenizas del fuego o en la cera de una vela. Tres medidas que podrían vincularse al disfrute este libro que nos enseña mucho y bello en torno al corazón que nos mide la vida, su calidad y el auténtico latido del goce y de la pérdida.

FICHA
Siete pasos más tarde
MENCHU GUTIÉRREZ
SIRUELA
15,95 €

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