McCay: regresa el pionero del cómic

26 diciembre, 2013
Tira original de Little Sammy Sneeze.

Tira original de Little Sammy Sneeze.

ALFONSO VÁZQUEZ

Reino de Cordelia inaugura la colección «Los tebeos de Cordelia» con las planchas dominicales a color de 1904 y 1905 de Little Sammy Sneeze, del autor de Little Nemo.

La editorial Reino de Cordelia acaba de presentar Los tebeos de Cordelia, una colección dedicada al cómic, y lo hace con un estreno de lujo, nada menos que con Winsor McCay, el padre de los tebeos modernos, famoso por su obra maestra, Little Nemo in Slumberland, además de pionero del cine de animación.

Nacido en Ontario, Canadá, en 1867 y fallecido en Nueva York en 1934, Mc Cay revolucionó los tebeos con su estilo preciso, elegante y onírico, en los que desplegó todo su arte en el arranque del siglo XX y sus dos primeras décadas. Su fama hizo que los dueños de los principales periódicos americanos, como el todopoderoso William Randolph Hearst o Joseph Pulitzer, se lo disputaran. Sin duda, el pequeño Nemo es su obra más conocida, una tira de tebeos iniciada en 1905 en el New York Herald, que narra las aventuras de un niño, inspirado en el hijo del dibujante, que cada noche es transportado en sueños a una tierra de fantasía y aventuras. El pequeño Nemo es un derroche de imaginación, una inmersión en el surrealismo y las películas de Georges Melies, pero no fue lo único que dibujó.

Precisamente, un año antes de iniciar la tira del soñador Nemo, el dibujante comenzó en el Herald, el 26 de julio de 1904, la tira dominical Little Sammy Snezze, que es la que ahora nos presenta Reino de Cordelia y en concreto, desde la primera plancha hasta la que se publicó el 16 de julio de 1905 (la tira se prolongaría hasta el 9 de diciembre de 1906). El pequeño Sammy Snezze (estornudo en inglés) hace honor a su apellido porque esa es su única actividad en todos las páginas de la serie. Pese a no levantar un palmo del sueldo, el estornudo de Sammy tiene siempre consecuencias terroríficas para su entorno, ya que solo es comparable con la fuerza de un traicionero tornado. Así que vemos a Sammy en cada nueva aventura con el cosquilleo en la nariz, a punto de armar la de San Quintín.

A pesar de la simplicidad del argumento, McCay siempre sorprende porque retrata con una precisión fascinante el mundo de su época, los comienzos del siglo XX, en una América pujante en la que se entremezclan las clases altas con los emigrantes de medio mundo. Estos aparecen en las viñetas todavía chapurreando inglés y dando gracias porque dejan atrás una Europa atrasada. Los sirvientes negros, por supuesto, también chapurrean.

Los dibujos prodigiosos de Winsor McCay son una delicia y nos permiten, casi en una expedición arqueológica, entrar en los comercios, pasear por las calles y conocer la forma de vida de 1905.

Sin duda en los dibujos del canadiense ya se perfila la que será su obra maestra, pues aunque en Sammy no aparece el elemento surrealista, sí que se disfruta de este gusto por el detalle, sin olvidar una soñadora visita de Papa Noel, con consecuencias imprevisibles, el 18 de diciembre de 1905. En el encabezamiento de esta tira, por cierto, puede leerse una máxima que habría hecho feliz a Bartleby el escribiente: «Sencillamente no podía evitarlo. No sabía cuándo iba a estornudar». El libro está acompañado de una prolija introducción con ejemplos de toda la producción del maestro americano. El formato permite disfrutar de toda la calidad de estas planchas centenarias y nos anuncian una colección cuidada al detalle, pues no se merece menos el primer maestro del tebeo, todavía insuperable en muchos aspectos.

LITTLE SAMMY SNEEZE, DE WINSOR MCCAY

FICHA
Little Sammy Sneeze
WINSOR MACCAY
REINO DE CORDELIA
17,95 €

Un año antes de Little Nemo in Slumberland, la serie que lo convertiría en uno de los clásicos indiscutibles del cómic, Winsor McCay creó en 1904 para el mismo periódico Little Sammy Sneeze. Si Nemo es transportado todas las noches mientras duerme a un país fantástico y surrealista, Sammy, más prosaico, se limita a estornud ar en los ambientes más variopintos, sin poder contener un estornudo huracanado que provoca todo tipo de destrozos.

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