Más allá del flamenco

3 agosto, 2015
Paco de Lucía en su pose habitual, con la guitarra apoyada en la pierna.

Paco de Lucía en su pose habitual, con la guitarra apoyada en la pierna.

FERNANDO BAUDET Con motivo de la muerte del más grande guitarrista de todos los tiempos, el periodista y escritor algecireño Juan José Téllez hace un recorrido por su vida y trayectoria musical en Paco de Lucía. El hijo de la portuguesa, apoyándose en los testimonios del propio Francisco Sánchez Gómez, amigos, familiares y compañeros de profesión
«Paco de Lucía encanta al que no sabe de flamenco y vuelve loco al que sabe». Esta frase, que podríamos firmar cualquiera que nos hayamos aproximado siquiera un poco a la grandeza de las seis cuerdas de Francisco Sánchez Gómez, es de Manolo Sanlúcar. También guitarrista. También gaditano y que como miles y miles de aficionados a la música se despertaron el 26 de febrero del pasado 2014 con la triste e inesperada noticia del fallecimiento de Paco de Lucía, en un día que quedará grabado en la mente de sus admiradores y amigos que podrán responder con rotundidad dónde estaban y qué estaban haciendo cuando conocieron la noticia. En la misma pantalla en las que escribo estas palabras apareció ante mí la desgracia, que fue en México –cuando aún era 25 de febrero–, junto al mar. Su entierro multitudinario, días más tarde en su Algeciras natal, fue punto de encuentro y unión de las figuras más importantes del flamenco, la música que El hijo de la portuguesa quiso ennoblecer hasta el último de sus días. Allí estaban Estrella Morente, Tomatito, Javier Ruibal, Flores el Gaditano, Vicente Amigo, Cristina Hoyos, Remedios Amaya, Chispa –viuda de su querido amigo Camarón–, Jesús Quintero, Capullo de Jerez, representación institucional en la figura de la entonces y ahora presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz… y Juan José Téllez, autor de este Paco de Lucía. El hijo de la portuguesa (Planeta, marzo 2015).

Téllez (Algeciras, 1958) es una voz autorizada a la hora de hacer un repaso por la vida y milagros de Paco de Lucía. No en vano tuvo «el honor y la responsabilidad» de hablar ante la multitud enlutada en la iglesia de la Palma, durante el funeral, y  en una relación que trascendía los trajes de periodista y entrevistado, se whatsappeaba con Paco un tiempo antes de su muerte para comunicarle el fallecimiento de Félix Grande, amigo común.

El viaje de Téllez comienza en las calles de Algeciras, del barrio donde vivían Luzía Gomez y Antonio Sánchez Pecino, los padres de la criatura y de unas cuantas más (María, Ramón, Pepe y Antonio) que desde La Bajadilla comenzaron en el mundo del flamenco en una carrera en la que Paco dejaría atrás a todos ellos y muchos más. Cuenta Téllez que fue su padre quien le puso la guitarra entre las manos a su hijo, y eso fue todo. Las primeras actuaciones, una noche memorable en Jerez, el viaje a Madrid, las primeras giras por medio mundo y por Estados Unidos, siempre como tocaor, como acompañamiento, hasta que comenzó su carrera como figura de la guitarra. Es en 1973 cuando Paco de Lucía traspasa las barreras del mundo flamenco con Fuente y caudal, y sobre todo, con la rumbita semiimprovisada que abre el disco y que al principio no estaba ni pensada pero que surgió por la necesidad discográfica de superar los treinta minutos de grabación. La figura de Paco de Lucía se hacía más grande, gigantesca después de su unión, personal y musical con José Monge, Camarón de la Isla. Experimentó con el jazz y con grandes figuras de un mundo tan aparentemente alejado de su hogar flamenco, era gran defensor de la copla –su último trabajo, póstumo, se tituló Canción española y vio la luz al poco de su muerte– y durante toda su carrera no dejó de intentar mejorar. Su perfeccionismo era tal que apenas escuchaba su propia música y su timidez le hacía evadirse sobre el escenario, esconderse tras la guitarra, para tocar para él, sin pensar en el público.

Profundamente andaluz, buscó varios refugios durante toda su vida para dejar de ser Paco de Lucía y poder ser Francisco Sánchez, apasionado de la pesca y el submarinismo, del fútbol y de la buena vida entre amigos. Lo intentó en Madrid, en Mallorca, en Toledo y en México, donde la muerte se lo llevó de golpe, dejando huérfana, aunque suene a tópico, a la guitarra.

FICHA
Paco de Lucía. El hijo de la portuguesa
JUAN JOSÉ TÉLLEZ
PLANETA
19,80 €

«Solo hay dos o tres guitarristas que se puedan considerar leyenda. Y por encima de todos ellos está Paco de Lucía». Estas palabras de Keith Richards, famosas en todo el mundo pero imposibles de ubicar en el espacio y el tiempo, no aparecen en el libro. «Si creen que yo toco bien la guitarra esperen a escucharlo a él». Esta sí, también del Stone.

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