Más allá del apartheid

10 enero, 2014
Nadine Gordimer cumplió 91 años el pasado 20 de noviembre.

Nadine Gordimer cumplió 91 años el pasado 20 de noviembre.

JAVIER GARCÍA RECIO

Mejor hoy que mañana, el último trabajo de Gordimer es un retrato de cómo la frustración  sucede tras la conquista de algo, pero eso no es suficiente, es preciso abrir paso a otros logros. Esa desilusión, esa frustración que desconcierta a los antiguos luchadores es la
que retrata Gordimer veinte años después de acabar con el apartheid en Sudáfrica.

Su carrera literaria tiene tanta amplitud en el tiempo (publicó su primer relato en 1949) como la lucha contra el apartheid, una lucha que Nadine Gordimer ha sabido trasladar, sin atisbo de propaganda política, a sus libros, en una imponente carreta literaria que justificó el Premio Nobel en 1991 y que permanece lúcida y novedosa mas allá de sus 91 años.

Esa lucha personal y profesional es la que traslada a su última novela Mejor Hoy que mañana (No time like tomorrow). El mensaje de Gordimer es claro: hay que seguir peleando pues, cuando se ha combatido y logrado conquistar lo ansiado, siempre queda más por ganar y es un error pensar que lo mejor del  futuro vendrá ya por propia inercia. Frente a eso Gordimer nos da el ejemplo personal y literario de que hay que seguir para abrir paso a la esperanza.

Mejor hoy que mañana es un ejemplo de todo ello. De cómo la frustración sucede tras la conquista de algo, pero eso no es suficiente, es preciso abrir paso a otros logros. Esa desilusión, esa frustración que desconcierta a los antiguos luchadores es la que retrata Gordimer veinte años después de acabar con el apartheid en Sudáfrica. Ella lo explica con una frase lúcida: «Cuando terminó el apartheid lo celebramos todos, blancos y negros, ricos y pobres. Pero después de la fiesta viene la resaca; estamos en ese día después».

Ese amplio frente que luchó por hacer desaparecer el apartheid, en especial esa clase media que se instaló y se fue abriendo camino en Ciudad del Cabo, en Pretoria o en Johannesburgo, buscando gozar de la libertad y la igualdad y de un bienestar económico para todos se fue dando poco a poco con «la resaca» de la fiesta.
La decepción se instala, la abolición del apartheid, la discriminación entre blancos y negros, ha dado paso a otro enemigo más proceloso, más arraigado históricamente en todas partes. Es la discriminación por clases. La diferencia la marca ahora el dinero y el poder, no el color de la piel.

Se instala así la frustración. El ver como la lucha no ha servido, en principio, para ofrecer a los compatriotas un mundo mejor, el ver como estos se sienten desilusionados y como contemplan ante sus ojos que el fin de la segregación racial, la llegada de la libertad ha venido acompañada de otros  compañeros indeseables: la pobreza, las desigualdades sociales, la corrupción política ascendiendo hasta lo más alto de la nueva clase dirigente, y el ver como los protagonistas de esa nueva corrupción son tan negros como Mandela.

Gordimer elige un matrimonio mixto de clase media: ella negra, él blanco, ambos antiguos luchadores contra el apartheid para escenificar el asombro y la desilusión. A su alrededor un numeroso grupo de familiares, compañeros de trabajo y familiares que, de manera coral, dan amplitud a esa decepción que se instala con asombro. Todo un mural social que sangra por las heridas abiertas de una sociedad ya libre pero sin tiempo aún de desprenderse de los lastres que han minado sus aspiraciones.

Pero la esperanza y la necesidad de no dejar de pelear por seguir mejorando se abren paso constantemente en Mejor Hoy que mañana. Especialmente en la voz de Jabu, la joven abogada negra que junto a su pareja blanca y sus hijos busca siempre espacios donde avanzar.

Gordimer es de esa escuela que sabe del poder social de la literatura, de su implicación en los conflictos, pero reivindicando siempre el papel ejemplar de sus textos. Su estilo seco y directo, sin lirismos, sin hojarasca que camufle el mensaje, impone una fuerza absoluta a su narrativa. Tras más de 60 años escribiendo, su literatura se ha hecho unívoca con ella. Y, como ella, es pura fibra, prosa depurada y acendrada, con la elegancia que el espíritu anglosajón forjó en su carácter.
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Mejor hoy que mañana, de Nadine Gordimer

FICHA
Mejor hoy que mañana
NADINE GORDIMER
ACANTILADO
29 €
Mejor hoy que mañana narra el devenir de una familia mixta de Johannesburgo desde los años noventa hasta finales del 2009. Terminado el apartheid, la mayoría de ciudadanos no han visto cumplidas sus esperanzas de un mundo mejor: la democracia y la abolición de la segregación racial no han hecho brotar lo mejor de cada persona, por el contrario, la corrupción y las desigualdades sociales son el nuevo caballo de batalla del país.

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