Los secretos de Barcelona

25 septiembre, 2018

GUILLERMO BUSUTIL

El silencio cose secretos en el envés de la realidad con una larga puntada de coraje y el hilo del tiempo que todo lo vestía de negro. El pasado y el presente de un hombre de rubio extranjero en un país bajito de morenos que intenta reconstruir la verdad de la que se siente huérfano. Alfredo Burman, periodista de un diario nacional en el que la burguesía se refleja desde sus inicios, es el nombre de esta criatura literaria de carne y hueso con la que Sergi Doria viaja al lector a la España y la capital Condal de aquellas décadas –los 20, los 30 y los 50- que volvieron a renacer el espíritu picaresco del Medievo, el mismo que exhibimos ahora, el Dorado de la economía delincuente de la supervivencia y de la libertad sin ataduras morales del estraperlo, el mundo del cabaret, las estafas, los negocios pelotazo y los ajustes de cuentas de las oscuridades políticas. Una novela documental en perfecto blanco y negro, uno de sus sólidos aciertos, que la voz literaria de Sergi Doria dota de humanidad, de credibilidad y crónica periodística entre el rigor de la evocación y el encantamiento de la aventura que conduce una prosa de la que no se suelta el lector.

La verdad no termina nunca es un hermoso canto a lo que aquella Barcelona con alma parisina y humo de noche anarquista, de feria modernista de los inventos culturales que transformarían el mundo y un caleidoscopio de vidas que, al igual que en un vodevil de cine mudo, entraban y salían de alcobas, de negocios, de deudas con el pasado y sueños de una nueva identidad compartidas. Sus contraluces y candilejas nos las va descubriendo el periodista Burman, cuya madre cose y calla, case y oculta lo que fue de su padre brigadista, que colabora en la Gran Enciclopedia Popular de Montaner y Simón para la que ha de escribir un reportaje acerca de Alexandre Louis Promio que trajo el cinematógrafo a España y otra acerca de Kandinsky, sin saber que la auténtica identidad del padre que pesquisa es la de un buscavidas apasionado por el arte moderno y cuyos conocimientos sobre La Bauhaus y las teorías cromáticas de Kandinsky aplicó en las torturas de las checas comunistas dirigidas por Alfonso Laurencic. Un episodio vergonzoso como el del confinamiento de soldados nacionales en el barco de la muerte Uruguay. Descubrirá igualmente en sus peripecias detectivescas que este padre suyo fue socio de Strauss y Perlowitz en la empresa Straperlo que con su ruleta trucada favorecieron la corrupción del Partido Radical de Lerroux en la II República, en complicidad con la prensa de la época, y las purgas estalinistas de 1937. De hecho, todo en La verdad no termina nunca, es un juego de muñecas rusas que albergan capítulos y nombres de la Guerra Civil; de sus años anteriores; de la huella de la Barcelona de los artistas Mondrian, Klee, Picasso; el período de gloria donde triunfó el camaleónico estafador Antonio Llucià. Nada falta en este amplio y ameno recorrido histórico a través de las pequeñas historias de Luis Santamarina, el escritor falangista amigo de Max Aub; el combate a cuatro round entre Paulino Uzcudun y Schmeling organizado por el promotor Grasa. Ni las aventuras de la reportera Titania, retratada por Man Ray junto a una cabeza de Buda. Contiene también el cinematógrafo narrativo de Sergi Doria el esplendor y decadencia posterior del Paralelo, el Broadway de Barcelona donde triunfó Raquel Mayer, y otras intentaron ser estrellas en el Teatro Olympia, además de las luces de deseo y negocios sin ADN en la Criolla, en la Bodega Andaluza

No sólo esa Barcelona es retratada en su atmósfera de lujo y con las penumbras de sus callejones de atrás. También el papel que tuvieron personajes reales que desfilan por la novela, entre las criaturas de ficción, desvelados por la búsqueda de su identidad del periodista Burman, enamorado de la hija de la adinerada familia Queralt, e hijo finalmente de una valiente mujer que cose secretos para salvarle su futuro y su dignidad. Buen ejemplo en su conjunto de ágiles diálogos y dibujos psicológicos, de oralidad narrativa, y de apasionada y a la vez neutra y rigurosa mirada de cronista con excelente fondo y amor por Barcelona.

FICHA
La verdad no termina nunca
SERGI DORIA
DESTINO
17,10 €

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