Lo universal en la vida de Braulio Ortiz Poole

5 octubre, 2015
El poeta sevillano Braulio Ortiz Poole en una imagen de archivo.

El poeta sevillano Braulio Ortiz Poole en una imagen de archivo.

LUCAS MARTÍN El poeta sevillano descubre en Cuarentena un intenso tratado lírico acerca del paso del tiempo y la encrucijada personal
En La cueva de los sueños olvidados, magnífica película de Werner Herzog, aunque de título infumable en castellano, el cineasta alemán, siempre atento a las pulsaciones que laten bajo los hechos universales y objetivos, toma un acontecimiento indiscutiblemente científico, la investigación de las pinturas rupestres de Chauvet, en Francia, para construir un relato poético sobre el destino y la condena individual; en las últimas y hermosísimas imágenes, con cocodrilos albinos y especulaciones acerca del frío y del miedo de un niño prehistórico cuyas pisadas se advierten en el suelo, Herzog hace algo que en definitiva puede que esté detrás de toda experiencia realmente viva, y por tanto, lírica, la de superponer la pena íntima al traqueteo inevitable del tiempo y la muerte y su silencio abrupto. Dejando un poco al margen el sentido demorado y trágico, el escrito Braulio Ortiz Poole aplica el mismo patrón al llegar a su cuarentena, con un poemario publicado en La Bella Varsovia que habla de los dos temas fundamentales, el del minutero y el de la calavera, aunque como punto de partida y mecanismo para hablar de sí mismo y de la vida transcurrida y de la que está por llegar.

En las últimas décadas, han sido muchos y muy malos los libros de poesía que se han publicado, especialmente entre los poetas maduros, signifique esto lo que signifique en un oficio en el que se es oficialmente joven hasta la jubilación, que abordan como si fuera objetivamente extraordinario lo que en puridad no deja de ser lo más inevitable y banal; que uno y al fin al cabo también envejece y muere y se pudre. Para escribir sobre la muerte, y más en poesía, hay que ser muy bueno para no incurrir en el ridículo y en la retórica insustancial. En Cuarentena, Ortiz Poole, asume el desafío con valentía y, sobre todo, con honestidad: contiene tanta verdad su poemario desde los primeros textos como para conjurarse contra el riesgo y comprender al instante que lo suyo, su libro, es otra cosa: un testimonio, templado entre la erudición y la indagación personal en el que el poeta cavila en torno al significado, a menudo descascarillado y mentiroso, de la madurez. La cuarentena, el país de nubes de la adolescencia en el que el algodón encanece sin que se haya ganado, y por fortuna, la suficiente gravedad. Ortiz Poole construye un texto bello, sereno y lírico, sin afectación, despojado de prisa, tan acertado en su poesía como en la filosofía que lo envuelve.

FICHA
Cuarentena
BRAULIO ORTIZ POOLE
BELLA VARSOVIA
11,40 €

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