Literatura molotov

8 octubre, 2013

GUILLERMO BUSUTIL

LA CRISIS HA LLEGADO A LA LITERATURA. No la de ideas, ni de escritura, tan evidentes en el mercado desde hace tiempo y en el que cada vez es más difícil encontrar algo fresco e innovador. Hay libros brillantes y demoledores, hilvanados desde el profundo conocimiento de la tradición literaria y desde la madurez de algunos excelentes autores. En La orilla de Rafael Chirbes es uno de estos últimos ejemplos. Hay también títulos que destacan por su propia fuerza, aunque los avalen igualmente las notables trayectorias de sus reconocidos autores. Y de vez en cuando hay libros sorpresivos con los que otros escritores –que son consolidadas realidades con un interesante futuro– intentan una vuelta de tuerca, un camino nuevo. Todos estos libros, que en realidad no son tantos, buscan salir adelante en un mercado donde caen las ventas y en el que, curiosamente, no dejan de aparecer novelas históricas, relatos de intriga y ejercicios sobre la literatura que pasarán desapercibidos. Unas veces porque la literatura no late en su interior; aunque estén edificados con buenas lecturas, la pasión creativa y el trabajo bien hecho. En otras, porque son de autores jóvenes publicados en pequeños sellos cuyo objetivo es encontrar futuros talentos. En este apartado, los críticos encontramos a veces un escritor desenvuelto, una de esas promesas frescas que se encaran con la literatura como si quisieran agitar su cardiopatía con un desfibrilador.

UNA DE ESAS FIRMAS ES CRISTINA MORALES, que debutó en 2008 debutó con un desenfadado y fresco libro de relatos La merienda de las niñas. Ahora, después de una beca de gala con la que se curten los jóvenes creadores y de unas cuántas páginas por aquí y por allá que han seguido atrayendo la atención, reaparece con una interesante pieza literaria, Los combatientes, publicada por Caballo de Troya. En sus páginas, Cristina Morales vuelve a conjugar el desenfado de una mirada hacia la literatura y de una relación con el lenguaje con la construcción de una interesante trama que se adentra en el teatro de Brecht –al crear una caja cerrada que obliga al lector a ser actor (y en otras partes del texto a reflexionar como ciudadano), a distanciarse a la vez en un ejercicio de introspección–. Un texto donde el yo de la autora se autoparodia y se proyecta como sombra de una narración que funciona igualmente como espejo de una realidad reconocible y localizada (el escritor Juan Bonilla, Granada, la Feria del libro o la excelente directora teatral Sara Molina que lleva más de treinta años investigando nuevos lenguajes, entre otras referencias).

Los combatientes es también un cuaderno de combate a través de una literatura que quiere ser inconformista, rebelde, provocativa, poliédrica y buscar los límites de lo aceptable. Su narración escénica experimenta con el ruido, con las variaciones, con la repetición que recuerdan (sin que sepamos si son meditadas intenciones o espontáneos hallazgos de la autora) las performances del maestro Juan Hidalgo y los monólogos «sucios» de Lenny Bruce de los años sesenta, el ritmo del bebop, los juegos de Oulipo. Con estos ecos, con la evidente y bien armada mirada brechtiana, a la que aludía líneas más arriba y con su soltura literaria, Cristina Morales se aproxima al arte político (el paro, la violencia, el discurso político, la sumisión, el sexo, la culpa, los convencionalismos burgueses, el inmovilismo, el arte, la cultura) y propone el desconcierto del acomodo del lector para enfrentarlo a la realidad de la crisis, a la fiabilidad del lenguaje, a la disolución de los géneros, a la poética de la deconstrucción postmoderna. Lo único cuestionable es que la mezcla de todos estos materiales inflamables resulta algo casera, exenta de profundidad y mayor riesgo. Aún así, Cristina Morales nos lanza una interesante literatura molotov que presagia (no es una promesa, sino una certeza) el peligro de su escritura y de su insumisa mirada a la vuelta de un par de batallas.

LAS COMBATIENTES, CRISTINA MORALES

FICHA
Las combatientes
CRISTINA MORALES
CABALLO DE TROYA
12,90 €

Los combatientes es, a la vez, el nombre de una pequeña asamblea de indignados, de los que saltan a la comba y de los componentes de un grupo de teatro dentro del cual alguien piensa que solo a través del ridículo se puede dar cuenta de lo que nos está pasando y decide escribir una pieza que humanice (o sea, que ridiculice) a quienes más respeta, empezando por él mismo, siguiendo por sus compañeros de escena y alcanzando a sus maestros literarios. De este modo, y partiendo del viejo principio vanguardista de exaltación de lo joven, los miembros de la compañía hacen de su juventud una rabiosa categoría histórica que los convierte no solo en actores de teatro sino también en actores políticos.

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