Una oportunidad malograda

8 septiembre, 2012
Vijay Prashad es profesor en el Trinity College de Connecticut.

Vijay Prashad es profesor en el Trinity College de Connecticut.

HORACIO EICHELBAUM

Las naciones oscuras, una historia del Tercer Mundo, del hindú Vijay Prashad, re-elabora la visión del Siglo XX pero en parte malogra su esfuerzo por adoptar un enfoque excesivamente ideologizado.

Resulta curioso hablar de una obra de la que se podría hacer un elogio desmesurado y también una diatriba implacable. Tal vez no fuera un mal método para enfrentarse con cualquier obra. Pero en el caso de Las naciones oscuras, de Vijay Prashad, esos criterios, opuestos pero complementarios, son inevitables.

Se puede ver a Prashad, (nacido en la India y profesor en el Trinity College, de Connecticut, Estados Unidos), como el descubridor de una nueva manera de afrontar la historia del mundo en el Siglo XX. El Tercer Mundo es reivindicado, con razón, como un proyecto y no un mero compartimiento en un planeta que entonces –final de la II Guerra– estaba escindido en dos, Occidente y la Unión Soviética. Dos polos que aparentemente pugnaban por imponer ideas enfrentadas, pero que en realidad eran dos imperios disputando la hegemonía global. Al no marcar esa diferencia esencial Prashad cae en la trampa de creerse la fachada de ideologías en pugna. Tras una muy piadosa crítica de los soviéticos, hay una identificación persistente con la idea comunista. Lo que le lleva a interpretaciones ideologizadas y a juzgar al real y concreto Tercer Mundo como si debiera haberse convertido en una nueva versión del comunismo.

Niega, por tanto, la premisa principal y obvia: que el Tercer Mundo nació de la No Alineación. Procuraba mantenerse a medio camino entre Estados Unidos y la URSS y cuando levantaba propuestas socialistas lo hacía desde un encuadre nacional, que le distanciaba de la ferocidad dogmática de la Rusia soviética. El profesor indio pasa por alto incluso los genocidios cometidos por algunas sociedades comunistas. Y era inevitable aludir a ellos cuando su análisis le invitaba muchas veces a poner de relieve las manifiestas lacras de Occidente.

Cuando interpreta que el Tercer Mundo cayó víctima del desarrollismo olvida que por entonces el mundo entero estaba lanzado a la conquista del desarrollo económico, sin ver el drama que esperaba al final de ese camino, que es el que tenemos ahora a la vista. Era la misma loca carrera en la que estaba –y aún está– Occidente y que llevó a desbarrancarse a la URSS y a convertirse al capitalismo al comunismo chino. Así, Prashad termina dictaminando que el «proyecto Tercer Mundo» fracasó por ineficacia, lo que en el fondo coincide con las teorías en boga en Occidente desde el XIX: que las «naciones oscuras» eran incapaces.

Son muchas las cosas que ignora el libro, lo que le permite avanzar sin poner en riesgo sus esquemas. Persistir en un análisis que parte de la lucha de clases, para interpretar realidades en las que el proletariado ha tenido aún menos peso que en la Rusia pre-revolucionaria, le lleva, por ejemplo, a querer dar a los militares un rol similar en todas las latitudes, lo que supone desconocer el hecho de que casi siempre se trataba de ejércitos creados a partir de movimientos militares liberadores, que habían vencido al poder colonial. Prashad no dedica ningún análisis a Perón, en Argentina, o Torrijos en Panamá, o al general Velasco Alvarado, en Perú… además de pasar por alto que el egipcio Nasser fue un coronel sublevado o que Tito, en Yugoslavia, era Mariscal, tras ser el jefe de la resistencia contra los nazis.

Apenas menciona el libro la Teoría de la Dependencia (propiciada, por ejemplo, por el egipcio Samir Amin o el brasileño Gunder Frank), que demostraba cómo el poder mundial bloqueaba el desarrollo de las naciones oscuras. Prashad merece un amplio elogio por haber dado un golpe de timón al análisis de la historia del Siglo XX. Pero enturbia su propuesta al negar el eje de la «no alineación», que buscaba desprenderse de ambas tutelas imperiales.

Una oportunidad ignorada

No es fácil ni es elegante reivindicarse uno mismo. Tal vez deba enorgullecerme de haberme ganado una cortina de silencio a mi alrededor. El caso es que hacia 1993 (hace casi 20 años) escribí un análisis de la situación mundial que se llamaba Después de las ideologías. Parecía imposible encontrar editor. Al fin, el libro se convirtió en tal en 2001, gracias al Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga. Nació con un nuevo título: Un planeta a la deriva.

No siendo historiador ni académico, sino periodista, no desperté siquiera una crítica negativa o indignada: la respuesta en algunos ámbitos fue estupenda (un respaldo, a veces ferviente, de gente con espíritu crítico de Málaga y también de Buenos Aires) pero los grandes medios, y también los de la prensa de izquierdas, lo ignoraron. Sí es de destacar que La Opinión de Málaga no solo me dedicó entrevistas y alguna reseña, sino que me dio espacio para una columna semanal  en la que pude reflejar mi enfoque de la realidad mundial. En 2010 edité un segundo libro, con artículos publicados durante 40 años (extrañamente vigentes),  que se cerraba con 50 columnas de las 500 publicadas hasta entonces en La Opinión.
Esto viene a cuento porque ambos libros procuran retratar esta realidad mundial que ahora nos azota con tanta brutalidad. Ya desde el título, en Un planeta a la deriva asoma la visión de un mundo sin gobierno, sometido a las ferocidades de un poder sin límites. Creo que una de las contribuciones más audaces fue la de cambiar el enfoque de la historia del Siglo XX, mirándola desde el proyecto político del Tercer Mundo, lejos de los discursos manipulados de los dos centro de poder dominantes: Estados Unidos y la Unión Soviética.

Fue grande mi sorpresa cuando, tras leer Las naciones oscuras, encontré una amplia y admirativa reseña, en la que se dice que el autor «se ha consagrado a reescribir la historia global del Siglo XX», resaltando que va «integrando distintos márgenes geográficos y temporales para presentar un nuevo sujeto constitutivo», el Tercer Mundo. Ese es, justamente, el empeño que late en cada página de Un planeta a la deriva.

La primera edición del libro de Prashad es de 2007. Mi libro apareció 6 años antes y su primera versión data de …¡14 años antes! Supongo que son gajes del oficio de un periodista metido a  historiador y sociólogo aficionado: solo unos pocos han reparado en mi nueva visión del pasado siglo. Lo hice tan sigilosamente que casi nadie se dio cuenta.

FICHA
Las naciones oscuras
VIJAY PRASHAD
EDICIONES PENÍNSULA
29,90 €

Un verdadero manual contra la guerra fría y la política de bloques y la hegomonia de Estados Unidos. Desde los tiempos de la guerra fría, muchos paises se han enfrentado al poder y a la soberbia de los países poderosos. Los que se han opuesto, recogidos en este libro, desde la década de 1930, han sufrido penalidades pero también han conseguido logros. Este libro es un repaso por esas situaciones, al límite de la guerra fría, que han aportado mucha libertad al mundo. Alabado por Galeano y por Wallerstein, esta obra es uno de los tratados más importantes que se han escrito sobre estos países.

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