La violencia como rutina

22 enero, 2014
Imagen de cómo quedó el gueto judio de Varsovia, que fue arrasado en 1944.

Imagen de cómo quedó el gueto judio de Varsovia, que fue arrasado en 1944.

MIGUEL FERRARY

El final de la Segunda Guerra Mundial no es la famosa imagen del beso en Time Square y la alegría. Es el comienzo de una etapa de supervivencia y constatación del horror, como se recoge en Continente Salvaje (Galaxia Gutenberg), una obra poderosa y contundente del historiador Keith Lowe, que se adentra en la dureza de los años de la postguerra.

Los cañones callaron. Las sirenas de aviso de los bombardeos dejaron de sonar y el polvo de las explosiones empezó a disiparse para mostrar un continente arrasado, destruido y lleno de escombros. La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto cruel, mil veces estudiado y que seguirá siendo estudiando. La barbarie alcanzó cotas casi incomprensibles para el ser humano. Pero la firma de la rendición de la Alemania nazi y sus aliados no supuso el final de las penalidades, sino el comienzo de una reconstrucción larga y compleja, que dejaría también muchas heridas y sacaría a la luz sus devastadoras consecuencias. Esos años posteriores a la firma de la paz son el motivo de estudio por parte de Keith Lowe, plasmados en Continente Salvaje (Galaxia Gutenberg), un libro imprescindible para entender la postguerra y sus consecuencias, una de ellas la propia creación de la Unión Europea (UE).

Keith Lowe arroja luz donde ahora sólo había oscuridad. Los años inmediatamente posteriores al final del conflicto aparecen como una época de transición, de negociación y lucha política que definiría Europa durante los siguientes 50 años y más allá. Pero Lowe va más allá. Durante cinco años ha estudiado a fondo las consecuencias del conflicto y las expone en un libro brutal, imprescindible y clarificador sobre la profundidad de los cambios sufridos por la sociedad europea entre 1939 y 1945.

Cada capítulo de Continente salvaje es una mirada profunda a la condición humana devaluada tras años de guerra, limpieza étnica, venganzas y prejuicios que explotaron con violencia durante los seis años de conflicto y durante otros tres años de postguerra, en los que los países como estructuras sólidas habían desaparecidos, como la seguridad, las infraestructuras, las comunicaciones y la propia consideración moral de la persona.

Pero hay que ponerse en la situación. La desaparición de pueblos enteros, el asesinato indiscriminados de grupos de población, el desplazamiento de millones de trabajadores que habían sido explotados como esclavos, el miedo a la entrada de ejércitos extranjeros y la erradicación de tradiciones culturales y comunidades enteras, mostraron un continente desolado y sumido en el caos, donde los ejércitos aliados se vieron desbordados e incapaces de comprender lo que había pasado.

A esto se une el hecho de que la guerra terminó, pero no el conflicto armado. Ucranianos y polacos se masacraban sin piedad, serbios y croatas siguieron en guerra durante varios meses y bandadas de grupos incontrolables asaltaban y saqueaban lo que se encontraban a su paso. Miles de personas habían perdido todo. Y cuando se dice todo, significa todo. Familia, amigos, patrimonio, comunidades e, incluso, referencias geográficas. Miles de pueblos desaparecieron del mapa y se produjo una limpieza étnica en el Este de Europa de proporciones inimaginables. La guerra terminó, pero no la violencia. Y eso lo cuenta perfectamente Lowe. Un gran libro y una gran lectura.

Continente salvaje: Europa después de la Segunda Guerra Mundial, de Keith Lowe

FICHA
Continente salvaje
KEITH LOWE
GALAXIA GUTENBERG
26,50 €

La Segunda Guerra Mundial dejó a Europa sumida en el caos. Paisajes y cultivos destruidos, ciudades completamente arrasadas y más de 35 millones de muertos. En la mayor parte del continente, las instituciones como la policía, los medios de comunicación, el transporte, los gobiernos locales y nacionales, habían dejado de existir.

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