La vida vista por un romano

4 octubre, 2013
Nacimiento de Venus, diosa a la que Lucrecio invoca con gran lirismo al comienzo de su obra.

Nacimiento de Venus, diosa a la que Lucrecio invoca con gran lirismo al comienzo de su obra.

ALFONSO VÁZQUEZ

El misterio rodea la figura de Lucrecio, el autor de ese prodigiosa explicación de la vida que es De rerum natura (De la Naturaleza), obra redactada hacia el año 50 antes de Cristo. Las pocas pinceladas que tenemos de Lucrecio provienen en su mayoría de San Jerónimo, ya en el siglo IV de nuestra era. El padre de la Iglesia afirma que Tito Lucrecio Caro perdió la razón al beber un filtro de amor, aunque en los momentos de lucidez escribió varios libros, que fueron corregidos por Cicerón, quitándose la vida a los 44 años. Fue admirado por Ovidio y por Virgilio, además de por el mencionado Cicerón, y sin embargo, pese a esta fama, poco mas se sabe de él.

Como aventura Stephen Greenblatt en la presentación de esta obra, la querencia del autor por la paz, su convicción de que los dioses no intervenían en el mundo y el desprecio a tradiciones romanas demasiado sangrientas como los combates de gladiadores quizás expliquen la oscuridad que se cernió sobre su persona. Fue políticamente incorrecto para el Imperio Romano.

Acantilado acaba de recuperar la traducción y las notas del filólogo clásico Eduard Valenti Fiol (1910-1971) del año 1961, con la revisión y comentarios que en 1976 hizo su discípulo José Ignacio Ciruelo-Borge.

Lucrecio trata de explicar el mundo que le rodea siguiendo los parámetros de su maestro Epicuro, guiándose pues por los sentidos para crear una de las obras más hermosas de todos los tiempos. Un monumento literario en el que podemos encontrar nociones científicas tan avanzadas como la existencia y composición de los átomos e incluso cierto atisbo de la teoría de la evolución de las especies. El propio autor, consciente de lo revolucionario de muchas de sus exposiciones le pide al lector: «Deja ya de rechazar de tu mente mi doctrina, aunque te asuste su novedad, antes sopésala con más penetrante juicio y si te parece verdadera, entrégate, o, si es falsa, cíñete las armas contra ella».

Nada escapa a su veredicto: habla sobre el alma, las estrellas, los volcanes, los animales, el mar, los planetas, el reflejo en los espejos o la muerte, a la que desmitifica para que el ser humano no la tema pues «quien no existe no puede caer en desdicha». Porque para Lucrecio, todo vuelve a la madre tierra, la «madre nutricia» y rechaza que la Naturaleza haya sido creada por obra divina, al ser tan grandes sus defectos. Los dioses, sostiene, existen pero no interfieren en los asuntos mundanos, así que niega hechos tan irrefutables para el mundo antiguo como el rayo que envía Zeus-Júpiter. ¿Cómo creer –argumenta– que lanza el rayo si cada vez que lo envía sobre la tierra se forman nubes negras en el cielo?, ¿no son acaso estas la causa de los rayos? Y en cuanto a los sueños, son «simulacros» que vagan por el aire y que los capta la mente, produciendo imágenes caprichosas, como por ejemplo la de un centauro, «que no se forma de un centauro vivo, ya que animal semejante jamás existió». El enigmático Lucrecio, oscurecido por sus contemporáneos, brilla hoy como un precursor de la ciencia y la filosofía modernas.

LUCRECIO, DE RERUM NATURA, DE LA NATURALEZA, ACANTILADO

FICHA
De rerum natura (De la naturaleza)
LUCRECIO
ACANTILADO
33 €

El poema filosófico De rerum natura, escrito hacia el año 50 a. C. por un romano llamado Tito Lucrecio Caro, es una de las obras más grandes de la antigüedad clásica y una de las más extrañas. Su grandeza poética parece haber sido reconocida de modo casi inmediato. El poeta Ovidio proclamó que «los versos del sublime Lucrecio» perdurarían mientras lo hiciese el mundo. Cicerón escribió que el poema era «no sólo rico en brillante ingenio, sino artísticamente elevado». Este volumen reproduce la extraordinaria traducción de Eduard Valentí Fiol.

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