La versión rusa de los Hermanos Grimm

4 enero, 2016


ALFONSO VÁZQUEZ

He aquí un estupendo maridaje: el que forman la recopilación de cuentos populares rusos llevada a cabo por el jurista, historiador, crítico y folclorista Aleksandr Afanásiev (1826-1871) y las espléndidas e inolvidables ilustraciones de Iván Bilibin (1876-1942). El resultado lleva por título Basilisa la Bella y otros cuentos populares rusos y ha sido publicado por Reino de Cordelia, bajo la edición de Luis Alberto de Cuenca.

Afanásiev fue en Rusia lo que los Hermanos Grimm en Alemania, un aplicado recopilador de cuentos, la mayoría rescatados de la tradición oral. Se palpa la oralidad en estos relatos, con la repetición de frases y fórmulas, sin duda la mejor manera de hilar y retener una larga historia junto al fuego. También hay arquetipos muy reconocibles, pues suelen ser las doncellas las que se enfrentan a los más terribles males en mitad del bosque. Allí, por cierto, vive la bruja antropófaga Baba Yaga.

Se palpa en estos cuentos con un caudal casi inagotable de imaginación, la noche de los tiempos, su antigüedad, aderezada con un desfile de prodigios y criaturas casi mitológicas como el pájaro de fuego, el halcón resplandeciente o el jinete negro que, montado en un siniestro caballo negro, trae la noche.

Podemos disfrutar de estas imágenes de otros tiempos gracias al ilustrador Iván Bilibin, que como bien destaca Luis Alberto de Cuenca en la introducción, en su obra se funde el art noveau con la tradición folclórica rusa y se palpa la influencia del grabado japonés.

Si existe una Rusia añorada y mítica esa es sin duda la que salió de las manos de este prodigioso ilustrador que murió en 1942, en el cruento sitio de Leningrado.

Fin de campo, de Don DeLillo

FICHA
Basilisa la Bella y otros cuentos populares rusos
AFANÁSIEV
REINO DE CORDELIA | Edición de Luis Alberto de Cuenca
18 €

En el Logos College, al oeste de Texas, jóvenes enormes, enfundados en trajes con hombreras gigantes y cascos brillantes, juegan al fútbol americano con pasión intensa. En una temporada sorprendentemente victoriosa, el perplejo y distraído jugador Gary Harkness está obsesionado con la guerra nuclear.

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