La técnica a lomos del caballo Clavileño

6 febrero, 2012

ALFONSO VÁZQUEZ

La portada de Homo Faber, la novela del escritor, arquitecto y dramaturgo suizo Max Frisch (1911-1991) que acaba de rescatar Seix Barral, nos muestra a un ejecutivo realizado por ordenador subido a los lomos de un ridículo artefacto, con el que parece surcar los cielos con la misma certeza que Sancho y don Quijote subidos a Clavileño.

La ilusión de la modernidad es lo que atraviesa las páginas de esta redonda e inquietante novela, cuajada de innegables símbolos y que los críticos han visto como un implacable retrato del hombre del siglo XX. De hecho, Walter Faber, el homo faber, parece representar el exceso de confianza que en la técnica y el hombre ha tenido el pasado siglo. Faber, un ingeniero a sueldo de la Unesco, vive de certezas y realidades empíricas y cree dominar los resortes vitales como quien confía en el inexorable avance de unas bielas perfectamente colocadas.

El acierto del libro no consiste sólo en poner a prueba las sólidas convicciones de este impávido ingeniero sino hacerlo con innegable humor y sutileza, pues el núcleo de la novela no es otro que la repetición de una tragedia griega, con una joven amante como protagonista y un coro silencioso, que son los lectores, que desentrañan la inmensa broma vital en la que termina cayendo este modélico técnico. Las escenas centroamericanas del libro están llenas de una enorme belleza, y hay en esta obra momentos imborrables como esa partida de ajedrez en mitad de la nada, con la que Faber intenta reordenar el caos que empieza a cernirse sobre él.

Homo Faber se ha convertido en un clásico de la literatura contemporánea por méritos propios y no ha perdido nada de su frescura desde que vio la luz en 1957 con enorme éxito. En el año en el que se cumple el centenario del autor suizo, buena idea es volver a dar alas a este caballo de madera sobre el que monta, sin saberlo, el empírico y complaciente ingeniero de la Unesco.

FICHA

Homo Faber
MAX FRISCH
SEIX BARRAL
17 €Homo Faber encarna una figura típica de nuestros días. El ingeniero Faber, técnico al servicio de un organismo internacional, es un personaje de mentalidad pragmática, cortante, y, en un mundo dominado por la ley de probabilidades, libre de toda veleidad.

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