La ruina

28 julio, 2018

JOSÉ LUIS G. GÓMEZ

Ya no es un cotilleo editorial, ya es una parte conocida de un proceso judicial: Malpaso se va a pique. Y eso es una mala noticia, porque muchos buenos libros han salido de esta siempre algo extraña y misteriosa editorial. Se sabía que algo turbio se movía alrededor de esta empresa que irrumpió con sorprendente fuerza en 2013, en plena crisis económica. Ahora, desde hace unos días, sabemos que la Audiencia Nacional también tiene sus sospechas. El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata interrogó y posteriormente dejó en libertad con medidas cautelares a Bernardo Domínguez por, presuntamente, haber confeccionado contratos de préstamo ficticios por un valor de 28,5 millones de euros con el objeto de ocultar la fortuna familiar de los Pujol -todo esto lo ha contado muy bien El Confidencial-. Domínguez es el magnate detrás de Malpaso, editorial que ha pasado de 40 empleados a una docena, y que ha vivido en el derroche desde su nacimiento -y sin haber tenido éxitos de ventas que justificaran sus excesos-. Y su desenfreno les ha llevado al impago, y seguro que en poco tiempo a un cantado concurso de acreedores. Vale que editar buenos libros para blanquear capitales no es el peor crimen imaginable, pero todo esto de Malpaso es una buena muestra de lo débil y abandonada que está nuestra industria cultural.

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