La música de la adolescencia

18 octubre, 2013
El escritor norteamericano Francis Scott Fitzgerald y su esposa Zelda. Ilustración de Pablo García.

El escritor norteamericano Francis Scott Fitzgerald y su esposa Zelda. Ilustración de Pablo García.

ALFONSO VÁZQUEZ

Entre las sorpresas editoriales de esta temporada 2012-2013 hay que resaltar La adolescencia de Basil Duke Lee. Pese a haber sido escrita por Scott Fitzgerald cuando ya era un autor reconocido (había publicado El gran Gatsby), se trata de la primera vez que se edita en español de forma completa.

Esta tardanza de más de 80 años guarda relación con la forma en la que fue publicada. Se trató de un encargo para la revista literaria The Saturday Evening Post que el escritor norteamericano publicó en ocho entregas. Fitzgerald en realidad escribió nueve capítulos, pero el primero de ellos, titulado Una fiesta especial, fue rechazado por la revista dado que sus protagonistas, unos niños de once años, pugnaban por darse besos, algo que la publicación vio impropio de su edad.

La editorial Rey Lear ha publicado las nueve entregas que forman esta estupenda novela, incluido ese capítulo inicial que fue considerado indecoroso.

La publicación original, entre 1928 y 1929, fue considerada por el escritor de Minessota una forma más de ganarse la vida, un trabajo alimenticio mientras escribía una de sus obras maestras, Suave es la noche.

El tiempo, sin embargo, ha terminado revalorizando esta supuesta faena de aliño de Scott Fitzgerald, que narra las aventuras del joven Basil Duke Lee desde que tiene 11 años hasta los 17, cuando entra en la universidad. Lejos de ser un mero encargo, se trata de una aguda aproximación a la adolescencia bastante más tempranera que El guardián entre el centeno de Salinger, aunque el protagonista de la novela es una persona mucho menos atormentada que Holden Caufield. Porque, tras ese primer capítulo de los 11 años, en el resto de la obra asistimos al despertar al mundo adulto de Basil Duke Lee, lo que en el universo de Fitzgerald se traduce en el descubrimiento de la mujer como objeto de deseo y no como mera compañera de juegos.

Muchas son las pistas que nos transportan al universo de autor, aparte de esa fijación por las mujeres, como puede ser el deseo del lujo, las fiestas nocturnas, la ajetreada vida neoyorquina y la música y el baile, tan presentes en esta obra de iniciación, que tiene una de las más acertadas definiciones de lo que es vivir: «El chico había interpretado que la vida era sinónimo de lucha para cualquier persona, que a veces desde lejos parecía algo magnífico, pero que siempre era difícil, sorprendentemente sencilla y un poco triste».

Fitzgerald, que refleja parte de su propia vida en estos capítulos, va forjando para los lectores la personalidad del joven Basil, dejando por el camino esa carga de amores, desengaños, envidias y retos que lleva consigo la adolescencia y que conducirá al protagonista de la sobreprotegida infancia al despertar al mundo adulto nada menos que en 1929. Y en cuanto a que este sea un trabajo alimenticio… lean otro extracto y saquen conclusiones: «Ahí estaba, en su rostro rozado por el sol, esa promesa, en la curva de la boca, la sombra inclinada de la nariz sobre su mejilla, un tenue asomo de fuego en sus ojos: la promesa de que ella podría llevarlo a un mundo en el que siempre sería feliz».

REY LEAR, SCOTT FITZGERALD, La adolescencia de Basil Duke Lee

FICHA
La adolescencia de Basil Duke Lee
FRANCIS SCOTT FITZGERALD
REY LEAR
19,95 €

Veintitrés años antes de que J. D. Salinger publicara El guardían entre el centeno, Francis Scott Fitzgerald se adelantó a ese libro narrarrando las aventuras de otro adolescente, Basil Duke Lee. Comienzan cuando el protagonista tiene once años y acaban cuando ya ha cumplido los diecisiete y estudia en la Universidad de Yale. Ocho de los nueve capítulos que componen la novela aparecieron por entregas entre la primavera de 1928 y la de 1929 en The Saturday Evening Post, mientras su autor escribía uno de sus grandes títulos, Suave es la noche.

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