La fuerza del lenguaje

21 diciembre, 2015
El escritor norteamericano Don DeLillo.

El escritor norteamericano Don DeLillo.

JAVIER GARCÍA RECIO

Seix Barral nos trae Fin de campo, la segunda novela escrita por Don DeLillo, allá por 1972. Es de nuevo la prueba de un talento enorme, que ya lo era entonces y desde entonces

Sentir el poder del lenguaje. Nadie hace sentir ese poder como Don DeLillo. Su voz sigue siendo tan asombrosa como cuando comenzó. Aquí tenemos un ejemplo de ello. Se trata de Fin de campo (Seix Barral), la segunda novela escrita por Don DeLillo en 1972, que significó su consagración como uno de los principales novelistas americanos y todavía, de manera inexplicable, no había sido editada en castellano. Es de nuevo la prueba de un talento enorme: una prosa inteligente y maleable, una brillantez indiscutible creando personajes y estructuras complejas y una capacidad de visionario para meter el bisturí en todos los estratos de la sociedad. Pero con una visión humanista del arte en la que el rigor técnico está al servicio de la gratificación estética.

En DeLillo se impone, decíamos al principio, el poder del lenguaje. No hay concesiones. El propio DeLillo lo expresa de manera magnífica: «Mi trabajo consiste en entablar un forcejeo feroz con el lenguaje. Por supuesto mis novelas se ocupan de asuntos que tienen interés social o cultural, pero el motor de una novela, lo que hace que avance, palabra a palabra, es el bagaje que consigo arrebatar del alma del idioma. Lo demás no cuenta. Es algo muy humano, y muy falible, no un proceso matemático». El lenguaje, «lo demás no cuenta».

En Fin de campo, DeLillo escribe su ficción en 1972, una década después de la crisis de los misiles, que reactivó el temor a una guerra apocalíptica. Relata una historia narrada en primera persona por Gary Harkness, un joven jugador de fútbol americano del Logos College que observa el conflicto global de la guerra nuclear con sentimientos contradictorios que pasan del miedo a la fascinación. Su mundo está ubicado en la zona oeste de Texas y su vida, sencilla en apariencia, se compone sobre todo de periodos de estudio, ratos de asueto en los que juega al fútbol o va de picnic con una chica llamada Myna y momentos de meditación acerca de la guerra nuclear. Sólo hace falta observar las peripecias de ese pequeño grupo de seres humanos para comprobar que la violencia no es una variable política, sino un impulso atávico.

La novela no es la obra iniciática de un principiante, ya entonces, lo prueba Fin de campo, hacía gala de una prosa que destila belleza y profundidad. Es cierto que por su audacia y rigor no siempre resulta inmediatamente accesible. Como en España suele regir ese principio despreciable de que «sólo es bueno lo que yo entiendo» y como la facultad de entendimiento escasea por lo general, el libro –bellísimo, arriesgado y depurado a más no poder– corre el riesgo de que no todo el mundo alcance su profundidad, pese a  dar una lección magistral sobre uno de los pocos asuntos realmente importantes para el ser humano, como es el proceso de aceptación de la realidad cruel de la muerte. Todo ello, repetimos, haciendo gala de una prosa que destila belleza y profundidad.

El lector que guste de la narración concebida y asolada por los asombrosos tiempos que vivimos, que goce con el rigor intelectual, con las descripciones y los diálogos que dejan espacio a la reflexión y a su propio rigor, saboreará este trabajo de DeLillo planteado de manera hermosa y fascinante

No es casual que tanto el tema como las principales particularidades de la novela resulten tan actuales y a la vez tan unidas a las hondas raíces humanas. DeLillo sabe que los problemas actuales que él gusta de reflejar, la incierta invasión de la tecnología, la degradación de las relaciones humanas, los miedos del mundo, hunden sus raíces en las locuras del hombre, en sus desaciertos en domesticar ese propio mundo. Son 43 años los que separan la  aparición de este libro de 2015, pero nada es añejo.

Fin de campo, de Don DeLillo

FICHA
Fin de campo
DON DELILLO
SEIX BARRAL | Traducción de Javier Calvo
18 €

En el Logos College, al oeste de Texas, jóvenes enormes, enfundados en trajes con hombreras gigantes y cascos brillantes, juegan al fútbol americano con pasión intensa. En una temporada sorprendentemente victoriosa, el perplejo y distraído jugador Gary Harkness está obsesionado con la guerra nuclear.

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