Juan Villoro: Los caminos de la lectura

27 noviembre, 2017

El escritor mexicano Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) continúa en La utilidad del deseo, con una recopilación de ensayos literarios sobre grandes obras y autores, desde los clásicos rusos hasta el desconcertante Defoe o paisanos ilustres y deslenguados que merece la pena reivindicar como Jorge Ibargüengoitia o Carlos Monsiváis.

ALFONSO VÁZQUEZ

Juan Villoro.

Juan Villoro.

Si ‘La orgía perpetua’ fue el título del famoso ensayo de Vargas Llosa sobre ‘Madame Bovary’, bien podría titularse el último ensayo de Juan Villoro, ‘El festín perpetuo’, porque se trata de una nueva fiesta de la lectura, a la que ya nos tiene mal acostumbrados el autor mexicano.

‘La utilidad del deseo’ que así se llama su última obra, editada por Anagrama, es una colección de ensayos, en ocasiones textos de conferencias y prólogos, sobre libros y grandes escritores. El título en cuestión hace referencia, no sólo a un lúcido ensayo sobre literatura infantil incluido en la obra, sino al lema bajo el que los Hermanos Grimm reunieron sus cuentos: «Entonces, cuando desear todavía era útil», en recuerdo de ese tiempo mágico plagado de duendes, hadas y hechiceros que hacía posible que los deseos se cumplieran. También el escribir ensayos, señala Juan Villoro, depende del deseo, y a la hora de acreditar alguna autoridad, la principal «es el entusiasmo, el imperativo de compartir pasiones».

El escritor mexicano demuestra pasión a raudales en esta nueva entrega de ensayos literarios, con los que demuestra ser un lector todoterreno, de los que pertenecen a la envidiable saga de Alberto Mangel, Fernando Savater o Luis Alberto de Cuenca.

El menú de lecturas está agrupado en cuatro grandes bloques. El primero de ellos ahonda en los motivos de la escritura, casi una sesión de psicoanálisis en la que el autor examina con mucha ironía su locura por escribir y se mira en el espejo de otros escritores afectados por el mismo mal. «Escribir -señala- es un devaneo hacia una meta ignorada». Imprescindible para futuros escritores.

El segundo bloque, ‘La orilla europea’, nos deja una brillante aproximación a la brumosa figura de Daniel Defoe, un aparente hombre gris, rodeado de letras de cambio y deudores, que fue capaz de crear una obra maestra de la literatura universal como ‘Robinson Crusoe’.

A continuación, Villoro se remanga para meterse de lleno en la estepa rusa y desmenuzar las personalidades y obras de Gogol y Dostoievski, no sin antes ofrecernos una visión general de la literatura rusa. A su juicio, la gran literatura de ese país, «fue la zona de excepción donde el desenfreno se cumplió con naturalidad». Fue capaz de otorgar verosimilud a frenéticos y místicos.

El Villoro más brillante es el que, como el investigador de una novela policiaca, nos desvela la personalidad oculta del sospechoso. Lo logra con Defoe, con el enigmático Gogol y lo borda con Karl Kraus, el fustigante agitador de conciencias de la Viena del cambio de siglo y el autor de Die Fackel (La antorcha), la publicación satírica de su autoría.

‘La orilla latinoamericana’, el siguiente bloque, le permite, al igual que ya hizo con Gogol, adentrarse en escritores maestros del denigrado humor, al menos en su tierra natal, México. Se trata en primer lugar de Jorge Ibargüengoitia, «cronista rebelde de una nación avergonzada de su intimidad e incapaz de ver en su historia otra cosa que próceres de bronce», así como el inclasificable paisano Carlos Monsiváis, «un personaje escapado de sus libros».

Cierra el bloque ‘Infancia, lenguas extranjeras y otras enfermedades’, con el mencionado ensayo sobre la literatura infantil y consejos para animar a leer a los niños. Pero en este libro hay mucho más: Cortázar, Peter Handke, Onetti, Ramón López Velarde… Una fiesta lectora que nos conduce a sugerentes lecturas, gracias al apasionado ensayista Juan Villoro.

FICHA
La utilidad del deseo
JUAN VILLORO
ANAGRAMA
20,90 €
Villoro se ocupa, entre otros temas, de la inagotable isla de Daniel Defoe, la celeridad y la culpa en Nikolái Gógol, el arte de condenar de Karl Kraus…

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