Juan José Saer bajo el limonero

1 noviembre, 2018

JAVIER GARCÍA RECIO

Juan José Saer tardó nueve años en escribir El limonero real, que es desde entonces una de las obras más aclamadas de la literatura hispanoamericana. Ahora la editorial Rayo Verde vuelve a traernos esta pequeña obra maestra.

«Amanece y ya está con los ojos abiertos», es la frase con que se inicia El limonero real, que se repite de manera cíclica a lo largo de la novela y que la finaliza, cerrando un círculo, el ciclo eterno que encuentra en la repetición obsesiva de los episodios que describen el devenir en la vida de un hombre, de Wenceslao, donde el tratamiento del tiempo resulta fundamental. La idea de volver a comenzar es también una forma de la eternidad del relato que siempre se está contando y nunca acaba. Una existencia infinita.

Con Juan José Saer estamos, junto con Ricardo Piglia, en el culmen de la narrativa latinoamericana y con El limonero real ante una de las grandes novelas de la literatura argentina, una pequeña obra maestra que Saer tardó nueve años en escribir, pero que ha tenido una influencia decisiva en la novelística latinoamericana.

El limonero real cuenta la historia de una familia de pobladores del río Paraná que se dispone a compartir el último día del año. Se trata de tres hermanas, con sus maridos e hijos, que viven en tres ranchos, a la orilla del río, separados por espinillos, algarrobos y sauces. Pese a que Wenceslao trata de convencerla, su mujer se niega a participar del evento: está de luto, dice. Su único hijo murió hace seis años. Pese a que sus hermanas y sus sobrinas se desplazan para convencerla, ella no sale de su negativa. Insiste. Está de luto.

Juan José Saer.

Pero el nivel argumental es lo menos importante en esta novela, y, si se quiere, en toda la obra saeriana. El nivel estilístico es el alma y motor de la obra. Frases largas, barrocas, musicales, cargadas de un hálito poético de una riqueza insuperable. Lo grandioso de Saer es el lenguaje literario propiamente dicho que utiliza para construir un día en los deltas del Paraná más allá del argumento y los conflictos que irán presentando sus personajes, especialmente el del Wenceslao.

En El limonero real aparece ya completamente desarrollado el estilo de Saer, caracterizado por sus oraciones largas, una sintaxis cuidada y una fijación por el detalle y la descripción casi cinematográfica de los espacios y las acciones. Un ejemplo: «ahora estará sentada bajo el paraíso, sentada bajo el paraíso, cosiendo todavía, o habrá entrado al rancho o a la cocina, o estará parada cerca de la mesa, sola, con su vestido negro descolorido, o sentada bajo el paraíso, tranquila y sola, ensimismada en la memoria de un muerto».

El río omnipresente, las variaciones de la luz, el baile festivo, el sacrificio del cordero y la comida, el vino y los cuerpos, todo es atravesado, desde la percepción de Wenceslao, por las dos ausencias: la de su mujer y la de su hijo muerto, cuya figura emerge cada tanto, otorgándole al relato una densidad creciente. Desde el alba: «Amanece y ya está con los ojos abiertos», hasta el regreso de Wenceslao al rancho después de la medianoche, cada acción cotidiana se vuelve ceremonia y el tiempo una espiral de sensaciones y recuerdos.

Es fácil darse cuenta, que el libro gana muchísimo más en una segunda lectura, donde uno ya conoce la anécdota y le podrá prestar mejor atención a la construcción misma del lenguaje, disfrutándolo por sí mismo, y no por ser el medio de comunicación de la historia.

Como decía, una pequeña obra maestra de escritura compleja pero de una nitidez inigualable.

FICHA
El limonero real
JUAN JOSÉ SAER
RAYO VERDE
18 €

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