Juan Eduardo Zúñiga: Lecciones morales

16 julio, 2018

GUILLERMO BUSUTIL

Casi un capitán de los carlistas de Valle-Inclán, o como aquel Zalacaín aventurero con el Baroja nos enseñó a leer el espíritu de la aventura y del honor. Algo de esa estirpe literaria con rostro y gesto enmarcado por la literatura tiene el maestro Juan Eduardo Zúñiga que nos enseñó el lenguaje narrativo del largo noviembre de noviembre de Madrid y que después de la guerra uno sobrevive con la esperanza de que la tierra sea un paraíso. Un escritor con don para darle a la palabra serenidad e imagen, rigor documental y libertad de estilo, y capacidad de enhebrar alrededor de su prosa a los maestros de la talla de Longares y de Díez Mateo y a los jóvenes como Marta Sanz que ilustran la huella de su magisterio en el distanciamiento entre acción y lenguaje, entre palabra y enfoque, belleza y dolor. Pocos como él han explorado a fondo en su obra, quizás en su línea Almudena Grandes, el desgarro de la guerra civil. Y también la herida interior que él mismo tiene y manifiesta en su visión y tratamiento de una épica entre la niebla y la amargura, la recuperación por la convivencia y los secretos del silencio. Un mundo literario en defensa de la dignidad frente al estigma, junto con el de las atmósferas inquietantes y las sombras de Poe, por el que merece la pena escogerle como compañero de lecturas de verano, y empezando por la delicadeza de un aperitivo que abrirá suavemente las ganas de seguir disfrutando su prosa. Un dry libro publicado ahora por Nórdica con ilustraciones de Fernando Vicente, mago siempre de la poética de la imagen con doble narración –la del color y la del trazo, la de la huella literaria y su relectura desde lo gráfico-. Fábulas irónicas es el título de esta pequeña joya con la que Zúñiga, Premio Nacional de las Letras en 2016, embriagará al lector de cultura clásica y humor inteligente.

Diez piezas sobre emociones con trampa y moralejas por las que pasean las enseñanzas y memorias de Arquímedes, de Catalina la Grande, de Nerón, de Basilio II, provocando envolvimientos poéticos, ácidas reflexiones, exemplos senequistas entre el ensayo intuido y el cuento didáctico, con ecos de las miniaturas de Zweig y la mirada cultural de Zúñiga a Portugal, Rusia y el universo úbizantino. Encontrará el lector en este viaje ligero y preciso, la sustancia de la literatura como dibujo e influjo moral. Sabrá de cómo la memoria, tan necesaria y criticada, se lava en el río Léteo y cada cual la baraja como cristal desde el que se narra la historia. Sucede en el cuento de la zarina Ana que casa a su enano preferido con una mujer anciana y les instala la lealtad de su felicidad en un palacio de hielo con lecho nupcial rodeado de hogueras. Descubrirá igualmente porque los ojos han sido siempre botín de celos, de envidias y venganzas, a la vez que miradas de la crueldad y metáforas en mano del rey que manda a su enemigo a sus tropas de soldados búlgaros cegadas de veinte en veinte un tuerto para demostrarle cómo gobernar a un pueblo sumiso en lugar de convencido. Impacta en sentido contrario la venganza fallida de Pedro I obligando a su esposa catalina a convivir con la cabeza decapitada de su amante dentro de un jarrón transparente, mientras ella muestra frialdad frente a ese envenenamiento emocional que llevará a su esposo a la muerte y a ella a la coronación. Sin olvidar la conocida tiranía de nerón en Huelga de hambre en Roma, protagonizada por el censurado historiador Aurelio Cordo; la soberbia del elegante estilista que imita a Simón encaramado a una columna como imagen de la belleza; o la venganza que desencadenó el asesinato de la joven Inés de castro en su jardín de Coimbra. Y por su belleza y miedo el ejemplo del rey que mandó destruir las fábricas de papiro para controlar la escritura y que ninguna crónica se volviese en su contra.

Memorias y olvidos, afrentas, servilismos y resistencias de civiles y de artistas vienen en estas fábulas a abrirnos la filosofía de lo honesto frente a los abusos del poder. Y todo con la mejor prosa de Zúñiga, brillante y ejemplar.

FICHA
Fábulas irónicas
JUAN EDUARDO ZÚÑIGA
NÓRDICA
17,50 €
 Ilustraciones de Fernando Vicente

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