Gamberrada sin fin en el cómic ‘Pudridero’

2 noviembre, 2012
Johnny Ryan

Johnny Ryan

MIGUEL FERRARY

No hay principio. No hay final. Pudridero (Entrecómics) es una obra peculiar. Con personalidad. Se justifica en cada una de sus viñetas, con una hiperviolencia que llega a ser grotesca y paródica, que la convierte en algo tremendamente divertido con un humor negro bizarro que llega a espantar y fascinar a partes iguales. La mente irreverente de Johnny Ryan está detrás de esta obra, que tiene ese punto adictivo que obligan al lector a lanzarse a una aventura incierta en la que sólo importa llegar a la siguiente viñeta y ver las desventuras del anónimo protagonista.

Pudridero es, aparentemente, sólo una violenta anécdota. Comienza con el protagonista peleándose y continúa así hasta el final. No se sabe de dónde viene o a dónde va, ni sus razones o sus objetivos. Sólo que tiene la cabeza cubierta de sangre y que ha sido castigado a un exilio a un mundo yermo y violento, donde se mueve como pez en el agua golpeando, arañando, mordiendo y desgarrando.

El dibujo áspero, agresivo y de trazos sencillos le va como anillo al dedo a una historia enfermiza, donde la violencia es la verdadera protagonista. Pero tiene un punto de humor que sorprende al lector en los momentos más inesperados. En medio del horror y del espanto que provocan sus viñetas descarnadas se encuentran personajes despreocupados, irreverentes en sus comentarios y con un sentido de humor que hace que esta novela gráfica tenga un ambiente especial.

En cierto modo recuerda a las películas de serie B de los años 70 y 80 que se empezaron a popularizar con la productora Troma y que dio lugar a personajes tan fascinantes como el Vengador Tóxico. Esa mezcla de estilo grueso, violencia y humor se aprecia en este libro, que tiene esa virtud catártica de las obras extremas y con un componente paródico.

Pese a la aparente simpleza de la historia, que en una lectura superficial puede parecer una simple sucesión de peleas a muerte, se aprecia una lectura más compleja con personajes que tienen un evidente poso de crítica social y con un salvajismo que cuestiona los parámetros morales convencionales. Uno lee Pudridero y termina justificando el recurso a la violencia como la única opción viable para sobrevivir en un mundo inhóspito y sin contemplaciones. No existe la piedad ni tiene razón de ser.

El protagonista muestra, sin embargo, una escala de valores que le lleva a luchar contra todo lo que suponga una amenaza para su libertad o su vida. Su carácter paciente y despiadado despierta en el lector una enorme simpatía, que lo convierten en un trasunto de antihéroe.

Entrecómics ha tenido una más que feliz idea publicando Pudridero, coeditado por Fulgencio Pimentel, en lo que supone la mejor obra de Johnny Ryan y una lectura liberadora tras un día de duro trabajo. O bajo una palmera en vacaciones. Con tal de leerla, donde sea.

FICHA
Pudridero
JOHNNY RYAN
ENTRECOMICS
20 €

La profundidad de Pudridero (Prison Pit) es similar a la que se puede alcanzar al hundir las manos en un cadáver caliente y su efecto es el mismo: una reacción visceral de repulsión y fascinación morbosa. En esta novela gráfica que conjuga elementos del manga más grotesco con la ciencia ficción de vanguardia, Johnny Ryan se desboca por el camino de la pulsión adolescente hormonada e hiperviolenta dibujando un combate inacabable de lucha libre a muerte en un planeta yermo.

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