John Brunner, un mundo de ciencia ficción

14 febrero, 2013

Fotograma de la película 2001: Una odisea en el espacio, que antecede el uso de las tablets.

FRAN ROMERO

Regalamos nuestra intimidad. Ya no hace falta que un ayuntamiento corrupto venda los datos del censo a una empresa de venta a domicilio, ahora nos metemos en Facebook y cedemos nuestra imagen y nuestros datos personales con una sonrisa en la cara. Twitter, Flickr, Tuenti, Whatsapp… proporcionamos información de dónde estamos en cada momento, saben cuándo fue la última vez que miramos nuestro móvil, qué cajeros usamos con más frecuencia. La intimidad, el anonimato, es hoy día un lujo cada vez más escaso; como en  Nosotros, de Yevgueni Zamiatin, nuestras paredes de cristal son todas las pantallas que nos rodean.

Vivimos en una realidad que no nos parece, a pesar de todo -¡a pesar de todo!-, la peor posible. Sin embargo, nos encontramos en un mundo que John Brunner (1934-1995) consideraba ya en 1975 una auténtica distopía. Brunner describe en  El jinete de la onda del shock (Editorial Gigamesh, con una nueva traducción a cargo de Antonio Rivas) un futuro que es nuestro presente, un presente en el que la sociedad se ha estructurado alrededor de internet.

La ciencia ficción es un ejercicio, una excusa para elucubrar sobre a dónde vamos, hacia dónde nos conducirá la tecnología que nos podemos ir encontrando de camino hacia el país desconocido. En demasiadas ocasiones los relatos de CF se pierden entre los supuestos tecnológicos, en marañas de artefactos que nunca serán inventados, olvidando el elemento humano. Hay relatos que describen pormenorizadamente ciudades en la luna, pero casi siempre dejan de lado qué preocupa a los selenitas; si sufren por el tráfico de drogas, por las subidas de impuestos o por la precariedad laboral. No sabemos si en el espacio se pagará la comunidad de vecinos.

Brunner no sólo imaginó una tecnología alejada de su tiempo -ya existía ARPANET y en 1971 se había mandado el primer correo electrónico, pero aún no era común hablar de hackers, virus y troyanos-, sino que reflexionó sobre el paulatino e imparable avance de la informática, e imaginó un futuro en el que internet se transformaba en un sistema de control perfectamente eficaz, acorde a una realidad que había configurado un nuevo mundo en tan poco tiempo. Imaginó esto, y cómo afectaría a las personas, cómo giraría una sociedad alrededor de semejante eje.

El jinete de la onda del shock es un relato que nos habla desde el pasado de nuestra vida cotidiana; es tan acertado que resulta escalofriante. Gobiernos corruptos que ocultan información fundamental en una época en la que paradójicamente podemos acceder a tal cantidad de datos como nunca antes había sido posible; corporaciones que juegan a su antojo con la economía y con un capitalismo que se devora a sí mismo, empeñados en mantener un sistema injusto con la vana excusa de que es el mejor que tenemos; una democracia representativa ineficaz y frustrante en la que la ley es retorcida por el poderoso para beneficio del poderoso; una globalización del pensamiento, de la cultura, que hace de los individuos calcos los unos de los otros…

No se entiende que El jinete de la onda del shock haya pasado tan desapercibido, que pocos pensadores –aexcepción de Alvin Toffler, en cuyo ensayo El shock del futuro (1970), John Brunner encontró su inspiración–, formularan estas mismas predicciones. ¿Qué clase de epifanía sufrió este autor de la New Wave para ser capaz de distinguir y seguir los hilos que tejían su presente y que conducían hacia el nuestro?

Irónicamente, llevamos años reclamando un mundo parecido al que nos prometieron los autores de ciencia ficción del pasado. Y finalmente, lo hemos conseguido.

FICHA
El jinete de la onda del shock
JOHN BRUNNER
GIGAMESH
20 €

Un escritor visionario que, desde el pasado nos ayuda a comprender el presente.En un futuro en el que la datarred está monitorizada y los ciudadanos no tienen derecho a la intimidad, rebelarse está al alcance de muy pocos. Nick Haflinger, fugitivo del centro de adiestramiento gubernamental de Tarnover, programador experto y mago de la impostura, ha conseguido evadir al sistema durante años.. Hasta que comete un error… y se enfrenta a un interrogatorio neurológico que amenaza con desvelar todos sus secretos.Si ha habido alguien que supo entender, a la vista de los primeros síntomas, que nos deparaba el futuro, ese alguien fue John Brunner (1934-1995).

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