Javier Tomeo: Despedida kafkiana

22 agosto, 2014
El escritor Javier Tomeo, fallecido el año pasado.

El escritor Javier Tomeo, fallecido el año pasado.

ALFONSO VÁZQUEZ

Anagrama publica la obra póstuma del aragonés Javier Tomeo, El hombre bicolor, en la que vuelven a estar presentes su fino humor y un magistral sentido del absurdo.

Si algo tuvo a gala el recién desaparecido escritor español Javier Tomeo (Quicena, Huesca, 1932-Barcelona, 2013) fue el haber construido un universo propio con sus libros. Las novelas de Javier Tomeo son tan particulares que tienen unas marcadísimas señas de identidad. Al lector familiarizado con sus obras le basta con leer un par de páginas e incluso echar un vistazo al argumento para concluir que algo así sólo ha podido salir de la cabeza (grande) de Javier Tomeo.

Escritor excéntrico, en el sentido de alejado del centro, ha forjado un mundo aparte, surrealista y kafkiano, alejado de las modas. Mundos cerrados, obsesivos y divertidos, como su novela póstuma, El hombre bicolor, que acaba de publicar Anagrama.

Esta novela breve es un claro homenaje a una de sus más importantes influencias porque, al igual que en El castillo de Kafka, Tomeo nos emplaza a un tétrica y pequeña ciudad centroeuropea, Boronburg, presidida por un castillo del que es dueño un conde. El protagonista de la obra no es un agrimensor, como en la novela inconclusa del maestro checo, sino un cobrador de impuestos, Hermógenes W,.con la particularidad de que tiene un ojo azul celeste y el otro verde esmeralda.

Con muy pocos elementos, el autor va cincelando el absurdo: el inspector descubre nada más llegar que la pequeña ciudad gótica está vacía. Ni siquiera hay personal en el hotel donde se aloja. Desde la habitación en la que observa, asombrado, este pueblo fantasma –con la salvedad de un perro que no deja de ladrar y una voz que le asegura que no hay nadie en el Ayuntamiento– el extraño personaje elucubra sobre las circunstancias, una ocasión para conocer su peculiar personalidad.

El hombre bicolor es una singular y divertida criatura, como la mayoría de la producción del fallecido escritor. Con frases cortas y certeras descripciones, viajamos a un mundo inquietante que habría hecho las delicias no solo de Kafka, sino también de Poe y Bram Stoker.

En el humor de Javier Tomeo hay siempre un claro afán de interpretar este mundo tan complejo en el que vivimos y los mecanismos del ser humano. Es lo que intenta hacer el protagonista de la novela, que en el colmo de la lógica kafkiana no logra salir del hotel y averiguar por sí mismo lo que pasa. Como en la archifamosa cueva de Platón, sólo ve sombras mientras se lanza a interpretar la vida con una enloquecida sucesión de sandeces.

Los incondicionales de esta rara avis encontrarán que hasta el final mantuvo sus constantes geniales. Y quienes no se hayan paseado por su catálogo literario de monstruos, pueden muy bien comenzar por este hombre bicolor. Una despedida kafkiana. A lo Javier Tomeo.

El hombre bicolor, de Javier Tomeo

FICHA
El hombre bicolor
JAVIER TOMEO
ANAGRAMA
17 €

Hermógenes W. tiene el ojo derecho de color azul y el izquierdo verde y es inspector del cuerpo de recaudadores. Su misión: recaudar el dinero de los contribuyentes de la ciudad de Boronburg. Cuando baja del tren nadie le recibe en la estación y cuando llega a su hotel nadie le recibe en la recepción. Telefonea al Ayuntamiento y una voz le informa: «Aquí no hay nadie», y cuelga.

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